Pobres, pobrecitos presos

Se ha visto ayer en las calles de Bilbao. Hay una notable inquietud en la sociedad vasca sobre la suerte que puedan correr los, como ellos llaman, “presos políticos” o “prisioneros vascos”. En particular, a los más radicales, esta última expresión les encanta. Les transporta a un mundo peterpanesco de buenos y malos, una especie de eterna lucha entre el bien y el mal, entre los liberadores y los opresores.

Romanticismo puro

Básicamente, lo que los paseantes de Bilbao quieren es que sus amigos, esos entrañables asesinos, miembros de una banda de bárbaros que se mantiene, hoy, aún armada, sean acercados cuanto más se pueda a sus domicilios. Si puede ser, hasta la puerta de su casa. Una vez a tiro de piedra de su hogar, ya cuando se enfríe, con el tiempo, el debate y el interés que ahora despiertan, cuando los periódicos no les dediquen tanto espacio, será fácil ir abriendo sus celdas para que salgan a dormir, o de finde con los amiguitos de la borroka, o con el tercer grado… En silencio. Sin que se note mucho.

Los alegres caminantes y sus pancartas reclaman, también, que los delincuentes pochitos sean puestos en libertad. Supongo que habrá que delimitar la gravedad de la dolencia mínima para acceder a ese beneficio. La cosa es empezar por los más malitos (por enfermos lo digo, no por criminales). Tiempo habrá de ir sacando a otros puede que no tan perjudicados pero, quizá, con la típica uña del pie infectada, lo que, ya sabemos, supone un padecimiento atroz incluso para estos adalides del valor y el coraje.

Los bondadosos transeúntes del Botxo anhelan, también, con ilusión, que se derogue la “doctrina Parot”. Que los beneficios penitenciarios que, sudorosos, obtienen los penados, sirvan para descontar tiempo a partir del máximo de pena a cumplir. No, por Dios, de la pena que sus delitos realmente les hace merecer.

Traducido. Minimizar los años de pena, te hayas cargado a cuantos te hayas cargado, y maximizar los descuentos a disfrutar, los obtengas como los obtengas. Adiós, “doctrina Parot”. Hola otra vez, “doctrina bicoca”.

Esta claro que los pobres y atribulados prisioneros de guerra no se sienten lo suficientemente felices con la tranquilidad que da un Código Penal que, en sintonía con la mayoría de los países civilizados (con excepciones como los Estados Unidos o Japón, por ejemplo), no permite sancionar sus crímenes con el mismo baremo que ellos consideran justo.

Sin duda alguna, estos pobres y martirizados luchadores por la libertad son los primeros opuestos a nuestro sistema judicial. Ellos, tan entusiastas aplicadores de la pena de muerte, no pueden entender que la justicia no contemple esa posibilidad. Ellos, verdugos de niños, carteros, cocineros, funcionarios, guardias civiles, militares, policías, periodistas, políticos, paseantes, no comprenden cómo a un salvaje que se ha llevado más de 20 vidas por delante, no se le coloque de espaldas a un muro de piedra o se le regale un collar de cáñamo bonito, bonito. Pero jamás un Estado de Derecho como el nuestro, como la España democrática, usará la Justicia como método de venganza. Los amigos de De Juana, los amigos de Troitiño, los de Txapote (no confundir con chapapote, que es otro tipo de porquería), se quejan de que España trata a esos pobres cuitados con ánimo de revancha. Si éso fuera así, ya hace mucho que estarían criando malvas.

Para los probos peregrinos de Bilbao tener esta tranquilidad no es suficiente. Hay que acercar a estas alimañas a sus barrios y pueblos, hay que ponerles en la calle lo antes posible, hay que llevarles de potes por los bares donde dispararon, otrora, para que el pueblo, emocionado y agradecido, les cubra de parabienes y loas.

Y, a ser posible, con un sueldecito, ¿verdad?

Al fin y al cabo si un político accede a una pensión vitalicia por unos añitos de trabajo, ¿por qué ellos no? Porque política es lo que ellos han hecho, ¿verdad? Con extorsiones, balas, bombazos, pero política en cualquier caso.

¿Verdad, queridos manifestantes?

Yo digo a los defensores de los asesinos, a los simpatizantes de ETA en otros puntos de España (ayer se veían esteladas y banderas gallegas y andaluzas con estrella roja…), que podrán amedrentar, ladrar o gritar lo que les parezca. Que no representan más que a los etarras y sus amigos. Que ni sectores tan importantes del nacionalismo vasco, como conforma el PNV, sucumbieron a la tentación de acompañarles ayer.

También quiero decirles que, como mínimo, mientras exista detrás una organización armada no disuelta, los presos, cuanto  más dispersos mejor.

Digo que, por muy enfermito que esté un verdugo etarra (que lo es tanto el que dispara como el que le consigue el DNI falso o el coche robado), siempre estará mejor que la víctima que asesinó, que el huérfano que dejó, que la viuda que provocó. Con el añadido que el primero es vocacional. Nadie le obligó a ponerse del otro lado de la Ley. Las víctimas no pidieron serlo. Los etarras mismos las convirtieron en lo que son. Todas preferirían no haberlo sido.

Digo que ningún criminal orgulloso de sus crímenes, ufano de su carrera de matón, que brinde con champán o con sidra, debe acceder a ningún beneficio penitenciario.

La Justicia está para sentenciar a los que delinquen en virtud de su crimen. Los etarras, máxime mientras la banda exista, máxime mientras mantenga el arsenal engrasado, deben asumir el mal que hicieron y pagar por ello.

Cuando ya no queden delitos por condenar (sea un tiro en la nuca o la falsificación de un carnet), y cuando el último etarra haya cumplido el último minuto de la última hora del último día de su condena, entonces, y sólo entonces, ETA y su terrorismo serán historia. Pestilente, pero historia.

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Publicado el 08/01/2012 en Política Nacional, Terrorismo. Añade a favoritos el enlace permanente. 12 comentarios.

  1. Plas, plas, plas. nada más que añadir, bueno sí, se me ocurre alguna reforma del código penal 😉

  2. Cuando ni el PNV ha ido, ya es para desconfiar de esta manifestación.

  3. Dicen que acabaran con la banda terrorista cuando el gobierno acabe su politica presidiaria con los “presos políticos”, se podría hacer ya, como esta gentuza no está entre rejas por política, sino por haber asesinado a personas a sangre fría, lo uno no tiene nada que ver con lo otro.
    Compararse con los verdaderos presos políticos, como los cubanos, es de inombrables, no se les puede comparar ni por lo de seres humanos, que tampoco lo son, no así los cubanos.

  4. Mientes, o manipulas, cuando llamas a los terroristas amigos de los “paseantes”. Para estar solo en el segundo párrafo, no está mal, salvo que consideres que todos los que allí estaban tienen una relación personal con ETA, cosa que, como sabemos, no te la crees ni tú.
    Continuas diciendo que se les acerque cuanto más se pueda a sus domicilios, lo que está muy bien, porque veo que has comprendido el origen de la manifestación y una de las recomendaciones principales en la búsqueda de la reinserción social, pero te da la de Rappel y futurizas hablando de que sus celdas serán abiertas en silencio y blablabla, cuando todo el mundo sabe que no sale un preso de ETA de prisión sin que todo el mundo se entere.

    Lo de que estén pochitos y se les libere, también suena muy bonito (para estar refiriéndonos a presos con enfermedades terminales de imposible curación), ya que así lo han recomendado el supremo y el constitucional en varias ocasiones, aunque esos no son más que terroristas con toga, claro.

    Vamos, que el asunto es básicamente el de siempre. Coge a tus amiguitos, convertiros en bondadosos transeúntes (o, al menos, transeúntes) y echaros a las calles de Bilbao, Guadalajara o lo que mejor os convenga, para reclamar la pena de muerte, la eliminación de la reinserción social como finalidad de la condena penitenciaria, la obligatoriedad de la dispersión (podeis aprovechar para exigir legalmente que los familiares tengan que acudir a los centros penitenciarios a pie, por si acaso), la consideración de apología del terrorismo a manifestaciones de este pelo (¿ya tenéis cárcel para tantos amigos de ETA?), y cualquier otra jaimitada que se os ocurra en el autobús entre bocata y bocata.

    Mientras tanto, lo único que hubo ayer en las calles de Bilbao, fueron ciudadanos libres como tú, con los mismos derechos que tú, de tu mismo país (esta te la regalo), reclamando pacíficamente (¿como tú?) una modificación de la política penitenciaria. Parece que escuece, pero mientras españa quiera seguir aparentando ser un país democrático, tendrás que aguantar.

    Es más, empiezo a darme cuenta que tu problema no es con los “abertzales cejijuntos de boina a rosca”, sino con tu querida españa, cuyas leyes, se ve, no terminan de satisfacerte del todo.

  5. A mí no me engañan. Si dijesen de que están a favor del acercamiento de presos va porque es una cosa debatible, o sobre ciertos aspectos del código penal y esas cosas ¿pero y esas manifestaciones pidiendo la liberación inmediata de los “presos políticos” etarras?, es decir, que los liberen única y exclusivamente por tener la etiqueta de etarras, como si esto no fuese un estado democrático de derecho y ciertos grupos de personas tuviesen el privilegio de que las leyes no se les aplicasen o se les aplicasen de forma distinta al resto, porque esas personas de verdad han matado, robado, extorsionado, secuestrado, traficado, falsificado, ayudado a una organización terrorista de diversas formas a conseguir sus fines totalitarios y criminales,…. No son cosas nuestras, se les aplica el mismo castigo que al resto de geste que cometa los mismos delitos, se les aplica sin más les leyes legítimas y democráticas de un estado democrático de derecho, esto se, se conserva y se mantiene el estado democrático de derecho haciendo cumplir sus leyes y si no se hiciese así esto no sería una democracia ni sería nada.

  6. quietman67 no ha defendido la pena de muerte, vamos a dejar eso claro lo primero. Sólo se ha mofado del continuo victimismo de los presos de ETA.

    Respecto a la reinserción, precisamente la política de dispersión busca la reinserción, ¿o alguien realmente cree que un preso etarra va a distanciarse de ETA si está rodeado de otros presos etarras?

    Hablar de acabar la dispersión cuando ETA aún no ha desaparecido me parece una política equivocada. Hablar de acabar la dispersión sin pedirle a ETA que se disuelva me parece directamente malvado.

    El PNV no ha ido a la manifestación, y eso que está de acuerdo con acabar la dispersión, precisamente porque los convocantes no han pedido a ETA que se disuelva.

  7. Araxe, el victimismo de los presos de ETA o de quienes participan de la “izquierda abertzale” oficial, es legendario e indiscutible, pero eso no despoja de argumentos las peticiones que se trasladaron a través de una manifestación absolutamente pacífica y respetuosa.

    Discrepo completamente en que la política de dispersión favorezca la reinserción en sociedad de ningún preso, de ETA o común, y provoca una condena colateral para las familias de los presos que pueden tener que hacer 700 km para 30 minutos. Y ojo, estoy hablando, única y eclusivamente, del asunto de los presos; por si alguien está tentado de hablarme de las familias de los asesinados como ejemplo comparativo, cuyo dolor respeto puesto que siempre he rechazado la violencia.

    Por último, efectivamente, el PNV está en contra de la dispersión, como lo está de otras tantas cosas, pero decir que no acude porque los convocantes no han pedido que se disuelva es, a mi entender, falso, salvo que me muestres uno a uno los individuos convocantes (más de 15.000 adhesiones escritas) y te ofrezcas a repetir que ninguno ha pedido la disolución de ETA.
    Aralar se escindió de Batasuna por su rechazo frontal a ETA y estuvo en la manifestación, como lo ha estado EA, o Alternatiba (por hablar de partidos y no entrar en individualidades), así que es injusto tratar de trasladar la sensación de que quienes allí estaban sólo levantan la voz en favor de los presos y nunca lo han hecho por las víctimas.

    Eso sí, agradezco el tono de tu réplica, desprovista del sarcasmo habitual con el que se encuentra uno cuando se tratan este tipo de historias.

    Un saludo

  8. Zurigorri, el mero término “presos políticos” que, se advirtió, no debería emplearse, desdice absolutamente de la “respetuosidad” en la que, según tú, se desarrolló el acto.

    Ese término es un insulto para tanto muerto inocente y tanta familia destrozada. Que los cófrades de ayer se desvivan de esa forma por los derechos, según ellos, conculcados, de esas bestias es otro menosprecio. Que me saques el tema de la reinserción está muy bien, porque el humor siempre es bien recibido, pero no lo puedes decir en serio.

    Si te parece, no condenes a Txapote y compañía a ningún número determinado de años de cárcel. Simplemente, a permanecer entre rejas hasta que esté reinsertado. Éso sí sería una cadena perpetua.

  9. Bueno, sin entrar a discusiones semánticas, para mi, Otegi es un preso político como una catedral, por ejemplo. Por ponerte un ejemplo en el que, obviamente, no entra Txapote, lo que no le despoja de derechos, nos guste más o nos guste menos

  10. ¿Pero cómo puede alguien decir que Otegi es un preso político? En una banda terrorista es tan importante el que aprieta el gatillo como el que está detrás instigando o planificando objetivos.

    Es como un jefe mafioso que no mata él mismo sino que envía a otro a hacer el “trabajo”. Eso no le exime de responsabilidad.

  11. Se ha probado fehacientemente que Otegi es miembro de la organización terrorista ETA y además en calidad de uno de los dirigentes de una de las varias estructuras que componen ETA, luego está colaborando con una organización que se dedica a matar, robar secuestrar, extorsionar,… para que esta logre esos objetivos, siendo además uno de sus objetivos desestabilizar y en la medida de lo posible destruir el estado democrático de derecho. Decir que Otegi no ha cometido ningún delito porque no ha matado ni robado ni nada de eso es como decir que si yo contrato a un sicario para que me mate a alguien no cometo ningún delito porque ni he sido yo quien he matado a nadie y ni siquiera tenía la más mínima intención de hacerlo en el futuro, solo la intención de seguir contratando sicarios. Por tanto, decir que Otegi es un preso político porque no ha matado a nadie, es una completa manipulación, exactamente la misma manipulación del lenguaje que si dijese que soy un preso político por contratar sicarios.

    Si Otegi no quería ir a la cárcel lo único que tenía que haber hecho es no meterse en ETA, la culpa ha sido suya. El sabía perfectamente que la “pertenencia a banda armada” está tipificado como delito y además también está tipificado el agravante de “dirigente”. Si no que hubiese fundado su propio partido político independentista no violento y totalmente desvinculado de cualquier organización terrorista como la gente normal.

  12. De hecho, hurty1311, realmente, ¿qué diferencias hay entre Aralar y los distintos nombres que pueda tener la antigua Herri Batasuna? Programáticamente, nada. Quizá algún detalle nimio. Pero Aralar se desvinculó, totalmente, del apoyo a ETA y dejó de plegarse a sus dictados. Ellos, ya véis, no han tenido ningún problema con la justicia, a pesar de pedir independencias, acercamientos, amnistías, etc, etc…
    Fíjate si tendrían fácil hacer política y sólo políticia.

    Pero donde manda capitán no manda marinero.

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