¿Cómo sofocar la violencia?

Aunque parezca una pregunta filosófica y abstracta no lo es, es una pregunta sobre una situación muy concreta que hemos visto demasiadas veces: la violencia entre el gobierno y el pueblo.

Cuando se produce un foco de violencia en un estado democrático y con un respeto casi total hacia los más esenciales derechos humanos, no suele haber mucha duda, la solución es que el estado de derecho restablezca la paz con la participación de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado. Es decir, traducido a lenguaje vulgar, el gobierno envía a la policía a enfrentarse a los delincuentes y los neutraliza aplicando su fuerza contra la de éstos.

La duda aparece cuando el estado es quien inicia una sucesión de acciones violentas inaceptables (disparar a manifestantes, bombardear ciudades, torturar detenidos, rematar heridos…).

En semejante caso, ¿qué debemos hacer los demás, que observamos desde fuera, para detener la barbarie? ¿Debemos enviar a nuestros ejércitos nacionales a combatir al estado opresor? ¿Debemos dejar de mirar? ¿Debemos interrumpir nuestro comercio con semejante estado? ¿Debemos impedir cualquier tipo de comercio del estado que lesiona los derechos humanos con terceros bloqueando sus fronteras?

La solución más ingenua para evitar estas situaciones en el futuro consiste en crear un ejército mundial, al servicio de algún ente global que decida sobre estas cuestiones y se enfrente a los agresores. Lo más parecido ahora mismo es la ONU, que vela por la “paz internacional” o status quo, una organización poco democrática tanto en su composición (incluye dictaduras) como en su funcionamiento (para tomar cualquier decisión hay que vencer los vetos de 5 naciones, entre ellas una dictadura clara y una democracia dudosa). Por tanto, la creación de un ejército mundial es una propuesta ingenua porque jamás podrá crearse un ente global que vele por los derechos humanos, debido a que las dictaduras no se unirían nunca a este proyecto que podría derrocarlas. Es decir, deberían desaparecer primero las dictaduras para que pueda haber una organización global que vele por la democracia, la libertad y los derechos humanos en general.

Una alternativa a esta Organización de Naciones Unidas sería la formación de un grupo internacional, pero no global, de democracias a partir de la unión de OTAN, ANZUS, OTASE… que tuviera un funcionamiento más justo y cabal sustituyendo el veto por mayoría reforzada. Ésta era una de las propuestas de John McCain, candidato republicano a la presidencia de EEUU, enterrada tras su derrota en las elecciones. Se entiende que esta organización se autoproclamaría legítima para decidir la intervención militar en cualquier estado al aglutinar a todos los países del mundo en los que la soberanía reside en el pueblo e ignorar aquéllos en los que la soberanía reside en el dictador.

Sin embargo y hasta que esto ocurra, ¿cómo resolvemos la violencia en, por ejemplo, Siria? Mi opinión es que todos deben enviar tropas siempre que sea posible a defender al pueblo que está siendo literalmente masacrado por su dictador, pero sé que mi postura no es aceptada por todos.

¿No habéis oído a la gente quejarse de que no se hace nada por impedir la violencia? ¿Y no habéis oído también a la gente maldecir a las naciones que combaten las dictaduras? Yo he oído lo primero en el caso sirio y ruandés, lo segundo en el caso irakí y vietnamita, e incluso lo primero durante un tiempo y lo segundo despues, en el caso de Libia y Bosnia. No comprendo por qué se critica a algunas naciones por no intervenir y también por intervenir, como si no hubiera opción válida.

En lo único en que todos estamos de acuerdo es en que no se debe comerciar con regímenes que lesionen los derechos humanos, sobre todo si lo hace de forma ascendente. Pero, ¿podemos bloquear las fronteras para que no se pueda comerciar con gente menos humanitaria? ¿Podemos hacerlo aún si la ONU no está de acuerdo debido a los vetos de Rusia y/o China? ¿Podemos entrar en casa del vecino para que éste deje de pegar a sus hijos? ¿O debemos limitarnos a observar?

Cada uno responderá como quiera a estas preguntas, en base a su propia ética, lo único que pido es que la elección sea coherente.

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Publicado el 14/03/2012 en Política Internacional. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Guillermo González

    Interesantes reflexiones. Complicada respuesta mientras haya países como Rusia y China, pendientes de primar sus intereses geoestratégicos y su estatus de “Imperios” sobre otras consideraciones como las éticas.

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