Archivos Mensuales: abril 2012

Televisión pública sí, RTVE no

En estos tiempos de duros recortes en casi todo cabría analizar si hay lugar para mantener el enorme gasto que provoca la televisión pública española. Un gasto que ronda los mil millones de euros, del que no se recupera casi nada debido a la supresión de los anuncios que promovió el gobierno de Zapatero para eliminar competencia a los nuevos canales afines creados por Roures.

Desde luego soy de la opinión de que la televisión pública es necesaria debido a que las privadas, en su afán por conseguir audiencia, dejan de lado contenidos culturales que son necesarios para el enriquecimiento cultural de los ciudadanos. Muchos de estos canales privados se acaban sumando a la telebasura para atraer telespectadores o pueden no ofrecer una pluralidad informativa deseada. Los liberales más puristas abogan por la eliminación total de estos entes públicos, algo que considero inadecuado. Resulta un debate interesante, aunque el objetivo de este artículo es exponer por qué RTVE incumple algunos principios básicos que una televisión pública debería tener. Los desglosaré a continuación:

  • Producción propia: RTVE gasta bastante dinero en contratar programas producidos externamente. Estos recursos podrían ahorrarse si el 100% de los contenidos del ente público fueran generados dentro de la propia cadena. Aunque estos tuvieran que tener medios más modestos.
  • Austeridad: No es de recibo el coste tan alto que tienen algunos programas como La Hora de José Mota – un millón por capítulo – o Águila Roja – casi otro millón por capítulo –. Si tan rentables resultan, que se vendan estos programas a canales privados. Todos los  trabajadores deberían cobrar un sueldo acorde con el de cualquier español medio. Aquel que quiera un contrato de estrella que se vaya a la privada.
  • Grandes eventos deportivos: Los canales públicos no deben comprar los derechos de grandes eventos como la Champions League de fútbol, MotoGP, Fórmula 1, etc. Me consta que se van a dejar de comprar en un futuro, pero lo que no comprendo es por qué se han estado comprando hasta ahora, sobre todo desde que se ha eliminado la publicidad.
  • Películas y series: Sería importante también que tanto las películas como las series emitidas por el ente público deberían ser de producción propia como hemos dicho anteriormente.  Tal y como ya propuse en otros artículos de este mismo blog, obligaría a añadir películas españolas en las que ha habido participación económica por parte del Estado a la oferta de la televisión pública una vez salieran del circuito comercial de las salas de cine, para que todos los ciudadanos pudieran hacer uso y disfrute de ese patrimonio nacional.
  • Verdadera oferta cultural: Sería interesante fomentar en la parrilla  programas con contenidos divulgativos científicos y culturales en lugar de telenovelas venezolanas. El ejemplo a seguir es la magnífica Redes de Punset.
  • Verdadera pluralidad informativa: En la actualidad, el Consejo de RTVE está controlado todavía por el PSOE. Ha habido polémica estos días por el decreto del Gobierno de nombrar a dedo a los dirigentes de RTVE. No entiendo por qué ha causado tanta polémica, cuando el caso es que seguimos en la misma situación, sólo que ahora la manipulación vendrá del otro lado de la moneda. A falta de saber cómo se organizará a partir de este decreto, comentemos cómo estaba hasta ahora configurado este Consejo. Seis de sus once miembros (los del PSOE, UGT, CCOO, PCE/IU y ERC) simpatizan claramente con la línea marcada por el PSOE, mientras que el representante de CiU mantiene seguramente una postura ambigua. El resto son del PP. El resultado de todo esto es un atropello continuo de los derechos a la pluralidad informativa de todos los españoles. En cambio, otros partidos, como UPyD, han sido continuamente ignorados y ninguneados en la labor informativa de la cadena. En otras ocasiones además, cuando estos partidos políticos han tenido la suerte de ser nombrados, se han manipulado vídeos para hacer parecer que se decía lo contrario de lo que realmente se dijo, como en el caso de la postura de la formación magenta en el asunto del gobierno de Asturias. Ojalá se tratara de un caso aislado, pero ha ocurrido ya en numerosas ocasiones tanto con UPyD como con otros partidos no representados dentro del “Consejo de Manipulación“. Es por eso que sería bueno para todos los españoles la despolitización total del ente público para que éste pueda ofrecer un verdadero servicio informativo plural. Recordemos que sin información plural no hay libertad para elegir una opción política. Sin libertad para elegir no existe una verdadera democracia y, por lo tanto, esta actitud de RTVE es totalmente antidemocrática.

 Para concluir este artículo, me gustaría destacar una cuestión que atañe a no pocas cadenas públicas: el salario de sus directivos. El siguiente vídeo, de la diputada Irene Lozano en la comparecencia del Presidente del Consejo, habla por sí solo sobre este tema:

Mi teoría paranoica sobre YPF

Puede que este artículo reciba muchas críticas. No me importa, simplemente quiero hacer reflexionar a la gente sobre una idea que me ha rondado la cabeza. ¿Puede que el tema de la nacionalización de YPF por parte del gobierno argentino no sea más que una pantalla de humo para tapar las graves deficiencias del gobierno de Rajoy? ¿Una sofisticada estrategia para frenar la escabechina de perdida de intención de voto hacia el partido del gobierno?

Tal y como explicó de forma excelente  en el artículo Argentina se plantea nacionalizar YPF, el gobierno argentino también tiene problemas internos de apoyo popular. ¿Sería descabellado pensar en un pacto hispanoargentino para fomentar la cohesión interna de sus respectivos países para fortalecer a sus gobiernos? Los posibles escenarios potenciales podrían ser variados: desde un pacto con la complicidad de la propia Repsol, a un arreglo directo de ambos gobiernos sin pasar por la petrolera en el que incluso Argentina podría pagar a España en cash, deuda soberana o cualquier otro tipo de favor.

Sería interesante recordar uno de los puntos de las “Diez estrategias de manipulación” de Noam Chomsky:

Crear problemas y después ofrecer soluciones

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
 Por último añadir un tweet relacionado que me ha resultado llamativo, y a la vez cargado de razón:

¿Qué tengo para apoyar mi teoría? Absolutamente nada, pero no me gusta tragarme todo lo que me dicen de forma acrítica. Lo más probable es que no tenga razón. Aún así, una cosa es segura: el PP va a utilizar este tema para tapar sus vergüenzas, para que la gente se olvide de otros asuntos más graves, para exaltar los sentimentalismos nacionales de los ciudadanos y, en definitiva, para intentar reconciliar al país con el gobierno a través de la lucha contra un enemigo externo.

Crisis Argentina - España

Voto inútil

Se habla a menudo de la utilidad de un voto. Que si un solo voto no vale nada, que si vale más un voto que otro al aplicar la ley electoral, que si es preferible votar a quien mejor te representa antes que a quien más posibilidades tiene de obtener escaño…

No es mi intención posicionarme ahora sobre qué votos son útiles, sino señalar un tipo frecuente de voto completamente inútil.

Históricamente, una gran cantidad de electores ha dado su voto a uno de los grandes partidos —a nivel nacional, regional o local— para evitar que gobernara el otro. No obstante, en ocasiones algún partido pequeño logra convencer a suficiente gente del error que supone formar parte de las fuerzas que balancean el péndulo de izquierda a derecha en la única dirección permitida sin pensar en frenarlo ni alterar en nada su movimiento.
Se logra así que la gente comprenda el valor de la pequeña bisagra, que completa la puerta y puede hacer que toda ella gire en el sentido deseado.

Pero, cuando esto ocurre y aparece ese pequeño partido en un parlamento fragmentado donde nadie goza de una mayoría suficiente, puede ocurrir que no esté a la altura de su particular victoria y caiga en el mismo error que había recriminado a sus potenciales votantes en elecciones anteriores. Es decir, puede ser que apoyen a uno de los grandes partidos para evitar a toda costa que gobierne el otro, sin pedir nada a cambio. Esto supone transferir todos los votos del pequeño al grande, convirtiendo el voto de sus electores en inútil, como si realmente estos hubieran otorgado en las elecciones un cheque en blanco a un gran partido  movidos por el rechazo hacia el otro.

Lo normal en un partido pequeño es que trate de rentabilizar sus pocos escaños, vendiendo caro su apoyo en cuestiones que no entren en contradicción con su programa a cambio de los puntos fundamentales del mismo. Se puede discutir hasta dónde puede llegar la exigencia de un partido: si debe poner un precio mínimo en la subasta y abstenerse si nadie lo paga o, por el contrario, abrir las pujas sin mínimo alguno para apoyar al mejor postor (aquél que acate un trozo mayor del programa, en cantidad o importancia).

Lo que no se puede discutir es que para que una subasta funcione y se obtenga el mejor precio posible es necesario que haya más de un postor. Es decir, el partido “bisagra” no puede anunciar de antemano que dará su apoyo a un partido concreto —excluyendo cualquier otra posibilidad— porque entonces no habrá competencia y éste no tendrá la necesidad de ofrecer nada.

Por eso mismo esta actuación convierte los votos recibidos en inútiles e indistinguibles de aquellos otorgados directamente al mayoritario al que se ayuda (puede que incluso, por efecto de la ley electoral, hubiera sido más útil para los votantes haber apoyado directamente a ese partido en vez de dividir sus votos). Y además de ser inútil esta conducta es injusta. No sólo se apoya gratuitamente a un partido, sino que se rechaza todo lo que otro ofrezca por mucho que esto sea o se rechaza una abstención en igualdad de condiciones —que los demás tampoco ofrezcan nada.

Creo que nadie dudará de que conformarse con lo que el gobernante quiera darte, después de asegurarle la presidencia y apoyo estable, no es una sagaz negociación sino una ridícula mendicidad. Es como si el panadero regalara el pan y luego aceptase “la voluntad”, en vez de establecer un precio suficiente de antemano. Y si hablamos de un bien escaso, como sin duda lo es el apoyo del único partido que puede hacer que gobierne uno u otro, la forma más “lucrativa” de negociación es la subasta.

Argentina se plantea nacionalizar YPF

La crisis internacional no ha afectado a todo el mundo por igual, sino que ha habido lugares a donde ha llegado más tarde o en los que sus efectos no han sido tan arrasadores. Pero al final llega, tal y como está pasando en Latinoamérica. Este retraso viene provocado por la gran bonanza de Brasil y el crecimiento vertiginoso de Argentina en estos últimos años. Pero Brasil lleva casi dos trimestres sin crecer y Argentina posee una alta inflación. Si cae Brasil, esta región del planeta sucumbirá a la crisis internacional. Argentina quiere evitarlo, pero por sus propios medios no le es posible, aún sigue siendo un país eminentemente exportador de materia prima e importador de bienes procesados. La política de privatización en manos extranjeras durante la presidencia de Carlos Menem (1989-1999) tiene alta culpa, frenando la incipiente independencia industrial y tecnológica y poniendo, sin contraprestación, en manos extranjeras la gestión y salida de recursos naturales.

Hoy en día, en un clima político argentino inestable se intentan recuperar las antiguas empresas nacionales, aun sin tener la capacidad de gestionar de vuelta a éstas. Sospecho que estas políticas son para crear un fondo de patriotismo rozando el populismo y cortinas de humo para lo que se avecina, que tiene pinta de ser muy duro.

En estos últimos días ha surgido con fuerza la idea de renacionalizar la petrolera YPF, cuya mayor parte de sus acciones —el 57,43%— pertenece a REPSOL, mientras que el resto es una suma de inversores —donde destaca la influyente familia argentina Eskenazi, con un 15% de las acciones que le vendió la petrolera hace cinco años a cambio de ciertos beneficios. Esta empresa es el mayor productor de hidrocarburos de Argentina, el mayor contribuyente fiscal y uno de los principales empleadores, con una plantilla de 13500 empleados. REPSOL controla el 32% de la explotación de petróleo y el 23% de la de gas de Argentina y posiblemente llegue a ser mucho más tras el descubrimiento del yacimiento de Vaca Muerta. Las inversiones y producción de la petrolera española aumentan año a año y en 2011 se alcanzaron cifras de 2300 millones de inversión. YPF dedicó ese año 1550 millones de euros a exploración y producción, 732 millones a refinación, logística y comercialización y 38,3 a otros tipos de inversiones. Esto sin contar la cantidad de impuestos que pagan periódicamente: 4880 millones de euros el año pasado.

A pesar de estas cifras boyantes muchos dirigentes políticos apuntan a nacionalizar la petrolera por insuficientes inversiones y dejadez a la hora de ensayar nuevas prospecciones para localizar nuevos yacimientos. El diputado Fernando “Pino” Solanas, fiel a su política de recursos nacionales y renta equitativamente distribuida, argumenta que REPSOL-YPF únicamente invierte en 10% de los beneficios que consigue, además de no respetar la legislación sobre conservación del medio ambiente tras la contaminación de varios acuíferos. Este desbalance es el que tienen en contra de la empresa española, puesto que se ve como un nuevo colonialismo en búsqueda ya no de metales preciosos y evangelización forzada, sino de hidrocarburos. Esquilmar un país de sus bienes sin dar nada a cambio es una práctica que en la actualidad debe ser desterrada como procesos de siglos anteriores. Bajo un respeto al medio ambiente y unos contratos rigurosos una empresa puede beneficiarse, contribuyendo a la mejora del país en el que extrae la materia prima, reinvirtiendo y creando empleo y posibilidad de que el Estado (o la Provincia) pueda algún día ocuparse, no en monopolio quizás, de las tareas de extracción.

La Constitución argentina de 1853, en su artículo 124 indica que “corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio”, por lo que el Estado no tiene influencia directa en el control de sus recursos a menos que haya una delegación explícita o no entren en materia de armonización provincial o conservación del medio ambiente. Por tanto, no hay una política seria de nacionalización, observándose multitud de contrariedades por parte de las provincias involucradas. El Gobierno, tras la llamada del Rey de España hace unas semanas, habla con rodeos y desdiciéndose cada minuto sobre si fomentar o no políticas de nacionalización, abandonando por tanto la anterior política de nacionalizar a toda costa. Aparte de las provincias de Santa Cruz, Chubut y Neuquén (más Río Negro, que se ha sumado recientemente), se van a sumar a la supresión de la licencia Mendoza, La Pampa y Salta, olvidando que la cláusula de renovación caducará en 2015. Muchos políticos cursan invitaciones para el acto de supresión de la licencia en un claro gesto propagandístico más que de interés de conservación de los recursos. Como demostración de que más que ideas de nacionalización hay afán de protagonismo se puede mencionar que los pozos cuya licencia de explotación se va a retirar no reporta más de un 7% al total de extracción de crudo de YPF, junto con que son pozos con sus reservas ya prácticamente agotadas. Mientras tanto, las dudas provocan el temor a la gente para que invierta de manera bursátil en la empresa, con el resultado consecuente de que ni Argentina ni España están saliendo beneficiadas de tantos intentos timoratos y con afán publicitario.

Kafka y el súbdito más distante del poder

Dentro del relato sobre ‘la edificación de la muralla china’ me encuentro de buenas a primeras con una parábola que sólo ocupa un párrafo. Kafka la expone después de escribir que los cortesanos del emperador son ‘maldad y hostilidad disfrazadas de amigos y servidores; el contrapeso del poder[…]. El Imperio es eterno, pero el Emperador vacila y se tambalea; dinastías enteras se derrumban y mueren en un solo estertor’. Es por esto que nos podemos imaginar a un emperador moribundo que tiene que dar un último mensaje y que no puede confiar en ninguno de los cortesanos que lo miran compungidos mientras se frotan las manos. ¿A quién se lo dará? Kafka responde:

“El emperador -así dicen- te ha enviado a ti, el solitario, el más miserable de sus súbditos, la sombra que ha huido a la más distante lejanía, microscópica ante el sol imperial; justamente a ti, el emperador te ha enviado un mensaje desde su lecho de muerte. Hizo arrodillar al mensajero junto a su cama y le susurró el mensaje al oído; tan importante le parecía que se lo hizo repetir. Asintiendo con la cabeza, corroboró la exactitud de la repetición. Y ante la muchedumbre reunida para contemplar su muerte -todas las paredes que interceptaban la vista habían sido derribadas, y sobre la amplia y alta curva de la gran escalinata formaban un círculo los grandes del Imperio-, ante todos, ordenó al mensajero que partiera. El mensajero partió en el acto; el hombre robusto e incansable; extendiendo primero un brazo, luego el otro, se abre paso a través de la multitud: cuando encuentra un obstáculo, se señala sobre el pecho el signo del sol; adelanta mucho más fácil que ningún otro. Pero la multitud es muy grande; sus alojamientos son infinitos. Si ante él se abriera el campo libre, como volaría, qué pronto oirías el glorioso sonido de sus puños contra tu puerta. Pero, en cambio, qué vanos son sus esfuerzos; todavía está abriéndose paso a través de las cámaras del palacio central; no acabará de atravesarlas nunca; y si terminara, no habría adelantado mucho; todavía tendría que esforzarse para descender las escaleras; y si lo consiguiera, no habría adelantado mucho; tendría que cruzar los patios: y después de los patios el segundo palacio circundante; y nuevamente las escaleras y los patios; y nuevamente un palacio: y así durante miles de años; y cuando finalmente atravesara la última puerta -pero esto nunca, nunca podría suceder- todavía le faltaría cruzar la capital, el centro del mundo, donde su escoria se amontona prodigiosamente. Nadie podría abrirse paso a través de ella, y menos aún con el mensaje de un muerto. Pero tú te sientas junto a tu ventana, y te lo imaginas cuando cae la noche.”

La calidad literaria está fuera de toda duda, cómo no pensar en ese mensajero señalando el signo del sol, pidiendo respeto y espacio para continuar su camino sin abrir la boca, ante unos cortesanos que se mueren de rabia porque el mensaje, ¿ser el futuro emperador quizás?, no es para ellos. Cómo no pensar en ese camino interminable de escaleras, plazas, patios, palacios y gentío, ese mundo inabarcable. ¿Y qué me decís del cierre? ‘Pero tú [que bien podrías ser el nuevo emperador] te sientas junto a tu ventana, y te lo imaginas cuando cae la noche’. ¿Podría sentarse el emperador junto a su ventana, cualquier noche, sin tener metida la nariz de algún adulador venenoso en cualquier parte, sin tener una multitud de ojos clavados en la nuca? Por eso el final sería el mismo si Kafka nos dijera: ‘Pero tú eres libre’.

Me vienen un par de cosas leyendo este relato. Lo poco que nos podemos fiar de los aduladores, acabarán tirando las paredes para vernos morir. Es mejor, sin duda alguna, confiarle un secreto a un hombre libre. También nos habla sobre la lejanía que existe entre los que gobiernan y su pueblo. En este sentido Kafka hace un diagnóstico prematuro de nuestros días: es pisar moqueta, enchufarse la corbata y subirse al coche oficial, sentirse emperador auténtico, y ver a los ciudadanos como sombras que han huido a la más distante lejanía, microscópicas ante el sol imperial.

PPSOE se ríe de los españoles

Año 2010. El PSOE decreta una amnistía fiscal. La Secretaria General del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, declaraba que esa amnistía fiscal era “impresentable (…), injusta, antisocial y una barbaridad”.

Año 2012. El PP decreta una amnistía fiscal. La Vicesecretaria General del Partido Socialista Obrero Español, Elena Valenciano, declara que la amnistía fiscal “quiebra el principio de igualdad (…), es inmoral, y manda un mensaje nefasto”.

http://www.20minutos.es/noticia/1358761/0/elena-valenciano/palabras-rajoy/amnistia-fiscal/

Las conclusiones saltan a la vista: PP y PSOE son totalmente intercambiables. Con el asunto de las amnistías fiscales han demostrado una vez más al resto de españoles su comportamiento cínico, hipócrita y falso. Se ríen de los ciudadanos continuamente y, aún así, renovamos cada cuatro años nuestra confianza hacia ellos.

¿Alguien se ha preguntado por qué PPSOE promueve estas amnistías? Está claro que todos llegaríamos a una conclusión parecida rápidamente: ambos defienden los intereses de las grandes fortunas, de aquéllos que engrasan las maquinarias de sus partidos, de aquéllos que expolian las arcas públicas. Defienden, en definitiva, unos intereses diferentes a los de los ciudadanos. Espero que España se dé cuenta pronto de que estos partidos no son la solución. ¿Seguirá tocándole la lotería a ciertos políticos con gafas oscuras?

PPSOE

La liga de Capello

Por UPyDiego, forero de Territorio Magenta.

¿Por qué este título para un artículo sobre política? Bueno, es lo único que he encontrado que tenga alguna similitud con lo que pasó en las elecciones andaluzas.

Como la mayoría de la gente que siguió el escrutinio al filo de las 22 horas, quedé estupefacto y algo contrariado con las noticias que iban llegando. A la hora de la cena el PSOE tenía ¡mayoría absoluta! ¿Cómo era posible? Según iba avanzando el recuento, el PP consiguió adelantar a los socialistas y llegar hasta los 50 diputados; completamente insuficiente. Fracaso absoluto.

Confieso que mi primera impresión fue que Andalucía no tiene remedio. No puedo entender cómo es posible que en España la corrupción no pase factura y que gente como Griñán o Camps puedan llegar a presidentes autonómicos por voluntad popular estando involucrados en casos tan graves como los que se les imputan. Los andaluces habían ido a votar en masa para que un régimen podrido hasta las entrañas por la corrupción y el enchufismo se mantuviera en pie a cambio de mantener su puestecito en el ayuntamiento de turno, su PER o su subvención. Menuda decepción. Por fortuna no fue eso lo que pasó. Y aquí es donde encaja el símil futbolístico:

La liga de Capello fue la liga del milagro, la que ganó un equipo mucho peor que el que quedó segundo cuando ya la tenía perdida. Aquella liga no la ganó el Real Madrid, la perdió el Barça. Lo mismo pasó el domingo. Reconozco que no me di cuenta hasta el lunes.

Ojo al dato:

El PSOE sacó en 2008 2.178.296 votos.
En 2012___________ 1.523.465 votos.

Es decir 650.000 votos menos. Se ha dejado por el camino nada más y nada menos que un 30% de sus votos. ¡Menos mal!

Izquierda Unida ha ganado 120.000 votos, probablemente en su inmensa mayoría provenientes de antiguos votantes socialistas.

¿Por qué no se ha producido el vuelco? Porque el PP no sólo no ha recibido ni un solo voto procedente de la hecatombe del PSOE, sino que además ha perdido 160.000 votos con respecto al 2008.

Han fallado un penalti sin portero.

Hablando de partidos más serios, UPyD no ha conseguido su objetivo de entrar en el parlamento andaluz. Ése era el objetivo y no hemos llegado, por poco, pero no hemos llegado. ¿Es comparable este fracaso con el del PP? Rotundamente no. El fracaso no son los resultados, con circunscripción única UPyD tendría 3 diputados en San Telmo. El error son las expectativas creadas. Confundimos las elecciones generales con las autonómicas y son distintas ligas.

El dato clave en este caso es el siguiente:

Resultados de UPyD en 2008:____________________Resultados de UPyD en 2011-2:
Generales:________40.568__________________________________207.923
Autonómicas:______27.261_________________________________129.180

En ambos casos UPyD ha multiplicado sus votos en 4 años ¡por 5!

Como era de esperar UPyD saca, y creo que seguirá sacando, mejores resultados en generales que en autonómicas, por ser un partido con un mensaje claramente nacional. Pero lo de UPyD no es un penalti fallado. Lo de UPyD es el gol de Pelé… que no entró.