La corriente cyberpunk

Cyberpunk

¿Qué es el cyberpunk? Ésta tendría que ser la primera pregunta antes de comenzar a profundizar en todo lo relacionado con este concepto. Como fácilmente se puede deducir, el término «cyberpunk» está constituido por dos elementos diferenciados: «cyber» y «punk». Pues bien, para entender el cyberpunk en su totalidad primero hay que comprender qué  implican estos dos subtérminos que forman esta palabra.

Por un lado tenemos «cyber», que proviene del concepto de cibernética, la ciencia que trata de relacionar la teoría de sistemas y la teoría de control. Este término surge en 1948 a partir del padre de la cibernética, Norbert Weiner [1], y se asocia usualmente con procesos informatizados de robótica.

El segundo segmento de cyberpunk, «punk», lo relacionaríamos con cierto tipo de música alternativa, gente con extrañas vestimentas, etc. En efecto, el punk es un movimiento social contracultural surgido en torno a este estilo musical en los años 70 y 80. Pero, ¿está relacionada esta música con el cyberpunk? Realmente no, simplemente toma la esencia del punk como movimiento contracultural, aunque bien es cierto que en ocasiones coge prestados elementos visuales de éste.

Una vez aclarados estos conceptos de base, avanzamos hacia una definición global del término. Podemos establecer los años 80 como origen de esta corriente. El término apareció acuñado por primera vez como título de una pequeña historia escrita por Bruce Bethke en la revista Amazing, volumen 57, número 4 (4-11-1983) [2]. El cyberpunk se engloba como un subgénero de la ciencia-ficción, que trata de dar una visión oscura y pesimista sobre futuros cercanos en relación a la tecnología. Quizás una visión tecnofóbica como la que ya tenía Mumford sobre lo que provocó el cambio tecnológico en la Edad Media en Occidente. Una visión en la que se ven estos posibles avances como negativos para la sociedad, en el sentido de que cambiarían de manera drástica el orden de las interacciones sociales entre humanos. Una visión, heredada del antiautoritarismo punk, que ve estos avances como herramientas de control por parte de una clase dominante —ya sea en forma de gobiernos o de macrocorporaciones— hacia la sociedad en general. También tiene una vertiente preocupada ante la robótica, que trata la inclusión en sociedad de entes robóticos autónomos o, por qué no, entes híbridos medio humanos y medio robots (conocidos como cyborgs) ya sea de forma controlada o invasiva. Yendo más allá, incluso el traslado de un humano hacia formas de vida extracorpóreas. La perdida de la condición humana, dilemas sobre dónde reside nuestro yo realmente son temas relacionados con la temática cyborg.

Fotograma de la película Blade Runner

Toda esta corriente contracultural surgiría ante la sensación por parte de algunos de estar a las puertas de una nueva época que revolucionaría el concepto de vida tal y como lo conocemos. Avances importantes en ciencias como la biotecnología, la ingeniería genética y la nanotecnología nos acercarían cada día más a esta visión cyberpunk del futuro. De hecho, el proceso ya ha comenzado, casi sin darnos cuenta. Aunque no solamos pararnos a pensar al respecto, ya tenemos cyborgs entre nosotros. La ciencia actual ya permite la inclusión de elementos que no forman parte de la naturaleza humana dentro de la fisionomía de las personas. Por ejemplo, las operaciones que implican la implantación de un marcapasos a un enfermo de corazón, la colocación de lentes artificiales dentro del ojo para mejorar la visión del individuo, o las operaciones de estética. Cosas impensables hace un tiempo pero que hoy son una realidad. Por lo tanto, ¿qué cantidad de cosas inconcebibles para la mente del hombre de principios del siglo XXI nos puede deparar el futuro? La misma reflexión es extrapolable a los cyberespacios:  espacios simulados sobre los que los humanos podríamos interactuar, ya sea con otros humanos o con entes totalmente artificiales. Más fácil de imaginar gracias a los videojuegos actuales.

Podríamos resumir el pensamiento cyberpunk como la visión de un futuro no muy lejano, en el que tendríamos grandes avances tecnológicos pero bajos niveles de vida. De ahí esa representación ultrarrealista, sucia y lúgubre, retratando la vida marginal que suele envolver a las manifestaciones artísticas de la corriente.

Muchos verán esta filosofía cyberpunk como algo totalmente lejano, demasiado estrambótico e irreal. Difícil de imaginar para la sociedad actual. Sin embargo, puede que estemos mucho más cerca de esa realidad de lo que mucha gente piensa. Por ejemplo, el tema del control de las nuevas tecnologías. Mediante Internet, se ha intentado desde siempre crear un espacio abierto y de libre expresión más allá del control de cualquier organismo gubernamental. No obstante, cada día hay más pistas de que en un futuro puede no ser así. Desde los estamentos más poderosos que mueven el mundo se están dando cuenta de que está conexión entre personas a través de las redes podría ser gravemente perjudicial para sus intereses, y es obvio que van a tomar las medidas necesarias para comenzar a controlar las redes. El ejemplo lo tenemos en China, donde los ciudadanos son vigilados para que no utilicen Internet con fines no deseables para el gobierno de su nación. ¿Sería impensable un futuro en el que la Red estuviera controlada por organismos que pudieran censurar y utilizar estos medios a su antojo?

Ley Sinde-Wert. ¿Un principio para controlar y censurar la red?

Por otra parte, tenemos el tema de la robótica. Hoy en día ya están saliendo los primeros avances para controlar con la mente artefactos externos al cuerpo humano, como puede ser una silla de ruedas o un arma. ¿Sería acaso también difícil de imaginar un futuro cercano con personas con un alto porcentaje no humano? ¿Se utilizarían con fines loables tales como la reparación de miembros vitales dañados (médulas, piernas, ojos) o se iría más allá y se intentaría potenciar el cuerpo humano más allá de las capacidades normales? Pararse a pensar sobre posibles aplicaciones militares podría ser escalofriante.

En conclusión, el género cyberpunk puede que nos esté avisando de qué es lo que nos puede esperar si la humanidad no anda con cuidado en los avances que nos traerá el futuro próximamente. Quién sabe si alguna de las “profecías” que se plasma en el celuloide puede llegar a convertirse en realidad.

Extracto del trabajo “El cyberpunk como movimiento y su relación con el mundo del cine” realizado para la asignatura Aspectos Socioprofesionales y Éticos de la Informática de la Universidad Jaume I.
[1] PFOHL, S. (1997): «The Cybernetic Delirium of Norbert Wiener» en KROKER, A. y MARILOUISE KROKER (eds.):  Digitial Delirium, St. Martin’s Press, New York, y New World Perspectives, Montreal.
[2] THE CYBERPUNK PROJECT. The cyberpunk project [en línea]. Disponible en web http://project.cyberpunk.ru/. [Consulta 10 de Octubre de 2011]
[3] FEATHERSTONE, M. y ROGER BURROWS (1995): «Cultures of Technological Embodiment: An Introduction» en FEATHERSTONE, M. y ROGER BURROWS (eds.): Cyberspace/cyberbodies/cyberpunk: cultures of technological embodiment, Sage Publications, London, Thousand Oaks, New Delhi.
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Publicado el 07/06/2012 en Cajón de Sastre, Cine, Literatura, Series de televisión y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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