Tiempos difíciles para la Corona

Ante los últimos sucesos, la Corona Española ha estado en el centro de muchas miradas y el halo de intangibilidad y sobreprotección ha desaparecido para siempre. Durante el último año se han sucedido multitud de hechos que han puesto a la Familia Real en el ojo del huracán.

Uno de los casos más rimbombantes, y que han despertado las iras popular y mediática, ha sido el tema de las supuestas operaciones fraudulentas de Iñaki Urdangarín mediante su participación en Nóos y Aizoon, donde posiblemente se lucró incluso utilizando fundaciones de niños discapacitados como tapadera y numerosas cuentas en paraísos fiscales tales como Suiza e Islas Caimán. A pesar de las advertencias de la Casa del Rey para que dejase dicha actividad primero y de haberse trasladado a Washington después, mantuvo contactos con su socio Diego Torres y, según parece, el propio Rey siguió esporádicamente ayudando a su yerno en la consecución de varios contratos que terminaron en nuevos desvíos de dinero a sus cuentas. Además, las sospechas sobre la participación de su esposa, la infanta Cristina, también han circulado en corrillos periodísticos y en el ambiente judicial. El pseudosindicato Manos Limpias quiso encausarla y, tras varios episodios de lo más surrealistas —como el llamar a declarar o no a la esposa de Torres, o el intento de evitar la cárcel devolviendo una parte de lo defraudado—, las dudas sobre si la Duquesa de Palma sabía qué firmaba y qué se acordaba en las reuniones de la fundación siguen vigentes.

El accidente de escopeta de Froilán, primer nieto de Juan Carlos I, reveló que hubo una negligencia por parte de su padre a la hora de dejar usar a su propio hijo un arma prohibida para chicos de su edad. Aparte de las apreciaciones éticas que tengamos sobre la actividad cinegética y la poca gravedad de la herida, el delito parece que no va a juzgarse. Tiempo después ya no se escucha  si los juzgados de Soria siguen adelante en sus investigaciones, o si la posibilidad de multa ha sido descartada y olvidada. La personalidad de Froilán es una cosa que puede arreglarse con educación y normas de comportamiento, pero la negligencia de  Jaime de Marichalar es algo que no ha de dejarse sin más. Tampoco las actitudes altaneras de las infantas Pilar y Elena ayudan a conciliar a la población con la Familia Real, ni indican reflexión por parte de ésta.

Pero todo lo anterior queda eclipsado en gran parte por el accidente del Monarca en Botsuana cuando estaba de cacería de elefantes, acto ya de por sí rechazado por muchos españoles. Saliendo del país sin que apenas tuviesen constancia los miembros del Gobierno para ir a matar elefantes, hizo despertar la ira dormida de los ciudadanos. Importó poco que todo fuese sufragado por su contacto con la casa saudí Eyad Kayali: el Rey salió a darse un lujo cuando el paro y la crisis están golpeando a España con gran intensidad. Esa semana se olvidó de lo mucho que le preocupaba el paro juvenil y fue a Botsuana a disfrutar de una de sus aficiones. Si no hubiese acaecido el accidente de cadera nadie se habría enterado. Y, por si fuera poco, se reveló que estaba con su gran amiga Corinna Larsen (también conocida por su apellido de casada, Zu-Sayn Wittgenstein), representante personal del Rey con otras casas reales desde hace años y, según Pilar Eyre, su amante desde 2006. La tardanza de la Reina en acudir al hospital por no adelantar su regreso de Grecia, su fugaz visita y la inexistencia de celebración de sus bodas de oro indican que el matrimonio parece que lleva tiempo roto. Seguramente hubo mucho debate y análisis en la habitación del hospital, concretado en las sorprendentes disculpas de Juan Carlos I, inmediatamente aceptadas por la mayoría de la población. Pero esto no basta por sí solo, y la ínfima reducción del presupuesto para la Casa del Rey (2%) y la negativa del Gobierno de incluirla en la Ley de Transparencia han echado más leña al fuego.

La Corona está en sus horas más bajas de popularidad y en la final de la Copa del Rey se demostró que hay un descontento generalizado. Quizás para contrarrestarlo, la actividad del príncipe Felipe ha aumentado vertiginosamente, y el propio Rey ha encabezado una delegación empresarial por Latinoamérica para poder concretar algún contrato importante tras las últimas acciones de Argentina y Bolivia. Puede que sea necesaria una renovación completa en la institución, comenzando por la creación del tan ansiado Estatuto de la Corona y terminando con una abdicación. Una renovación que implique además más transparencia y más contacto con la ciudadanía. Todo esto puede ayudar, pero también se hace necesario que se baraje la posibilidad de llevar a cabo un referéndum, donde la poco consultada población española diga si sigue manteniendo su confianza en la monarquía o si está dispuesta a cambiar sus simpatías por una propuesta republicana.

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Publicado el 18/06/2012 en Política Nacional, Uncategorized y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Con la que está cayendo, yo postergaría ese referéndum para cuando Felipe asumiera finalmente la Jefatura de la Corona.

  2. A mi no me parecería, sin embargo, mal que se haga ese referéndum. Simplemente procuraría no hacerlo de tal forma que se convierta en una cortina de humo a la situación del país. Es decir, nunca lo haría cerca de unas elecciones para evitar que se tome como arma política por unos u otros.

    En cuanto a la posición de la Corona, la verdad es que Don Juan Carlos lo ha tenido muy muy fácil para mantener el cariño de la ciudadanía española tras su actuación en la transición y el 28-F; y a cambio le bastaba con cumplir con un cargo no excesivamente exigente, excelentísimamente pagado y con la mejor reputación y prestigio con algo tan sencillo como lealtad a la confianza depositada en él por la ciudadanía. En mi opinión, respecto de su familia ha pecado de olvidar que están donde están y tienen lo que tienen por decisión de los españoles, y que tanto como su familia, eran la Familia Real de todos los españoles, incluso de los que les gusta menos la Corona como institución.

    Buen artículo, por cierto, muy sintético de todo lo pasado últimamente en torno al Rey.

  3. José Luis Zamarriego

    Otra opción es aceptar las disculpas del Rey y dejar de cuestionar una institución que goza de prestigio internacional y tiene un notable apoyo de los ciudadanos.
    Traer a colación los sucesos de la final de la Copa del Rey como prueba de su baja popularidad es comparable a sustentar la fragilidad del constitucionalismo en el País Vasco en las manifestaciones vertidas por los asistentes a un mitin de la izquierda nacionalista y totalitaria abertzale

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