¿Especuladores o políticos?

O “de cómo tirar balones fuera”.

De un tiempo a esta parte, la prensa española ha venido haciéndose eco de las consignas repetidas y repetidas por los partidos políticos sobre la especulación que se produce sobre la deuda española. Por ejemplo, ABC afirmaba la existencia de ataques especuladores contra nuestra economía, y anunciaba hace un par de meses que De Guindos contactaba con Mario Draghi para tratar de luchar contra esta especulación. De Guindos ha llegado a afirmar recientemente que “está convencido de que la penalización en los mercados que estamos sufriendo hoy no se corresponde con los esfuerzos ni con la potencialidad de la economía española“, como si fuera algo fruto de una suerte de conspiración y no se correspondiera con la realidad. Por su parte, el PSOE ha optado por defender también que existe una combinación de ataques especuladores y una concurrente pasividad del BCE, que permite que esto pase. Así, Rubalcaba salió defendiendo también esta postura del enemigo exterior, donde el gobierno de España y la casta política española no tienen la culpa de lo que está pasando, porque se debe a un ataque especulador que no se corresponde con la realidad, y donde quien debería evitar esta situación es el BCE. Pero, ¿este conjunto de afirmaciones refleja la realidad? Cabe preguntarse: ¿nuestros problemas provienen de la especulación?

Si uno se pone a mirar la prensa, parece que sí. Basta poner “prima de riesgo, especuladores” en google para que se encuentren aproximadamente 6.000 resultados, exclusivamente en el apartado noticias, que es el relativo a la prensa, siendo que estas noticias tienen procedencia de muy distintos medios de prensa y comunicación. Es de suponer que cuando todo un grupo afirma una cosa, sea probablemente verdad… pero hay una excepción, que se produce cuando a todo el grupo le interesa afirmar una determinada situación. En la historia reciente, pero también yéndonos mucho más atrás, ha sido común para los gobiernos la creación de un enemigo exterior para tratar de orientar el descontento de la ciudadanía hacia afuera, para unificarla respecto de un enemigo al que culpar de la situación de la sociedad y la economía del país, de manera que las cúpulas de poder locales quedasen libres de toda culpa. Hay casos prototípicos, como Cuba o Venezuela, que continuamente culpan, con más o menos fundamento, a EEUU de su situación económica. Más recientemente tenemos a Argentina, que culpaba a los inversores extranjeros en Repsol… pero hay miles de ejemplos, y no estoy exagerando. La tendencia de los líderes a crear un enemigo externo se remonta hasta Roma, y llega hasta el siglo XX con un ejemplo tan clarísimo como el de la Alemania de entreguerras, donde el crear un enemigo exterior (los vencedores de la IGM) y uno interior (los judíos), acabó exacerbando un odio que llevó a lo que todos conocemos. Quizás sea el ejemplo más dramático, pero resulta una parábola de lo que supone el crear odio: iniciar la campaña de creación de un enemigo es fácil, pero luego no sabes cómo puede acabar.

En fin, volviendo al caso que nos ocupa. ¿Existe en España un interés político y mediático en crear un enemigo exterior, o es que realmente hay un ataque especulador? Primero, analicemos la posible existencia de la especulación. Pensemos que aquél que vende o presta siempre trata de sacar el mejor precio, así que es probable que exista. Si tú, lector, fueras pintor y quisieras vender un cuadro que para ti vale 2.000 euros en trabajo, pero sabes que puede ser comprado por 20.000, ¿a qué precio lo venderías? Y si tuvieras 20.000 euros para invertir, en dos préstamos a desconocidos igualmente seguros, ¿a quien se lo prestarías: al que te da un interés del 3% o al que te lo da del 6%? Digamos, entonces, que es posible que la especulación efectivamente exista, porque es natural pretender sacar el máximo precio de algo (especialmente si crees que existe riesgo en que no ganes nada, como es el caso español, porque ya se rumorean quitas y demás).

Pero entonces, ¿por qué la prima portuguesa ha bajado, así como diferentes primas europeas en los últimos meses y la española sube? ¿Seguro que esos mismos especuladores que en los artículos de prensa se pintan como malos malísimos rebajan la presión sobre países como Portugal, cuyo coste de la deuda ha bajado mucho desde el 30/01/2012 (estaba en torno a 1500 puntos) hasta ahora (que está por debajo de los 1.000) y sin embargo presionan más a España simplemente porque a España le tienen manía y no se corresponde a la situación real? La realidad es que tiene que haber algún factor diferencial que suponga que España no resulte tan creíble. ¿Cuál puede ser? Sin duda, yo afirmo que el enemigo interior en España es nuestra casta política actual, esa misma que pretende hacernos creer que el enemigo es el especulador para que miremos a otro lado. ¿Cómo lo afirmo tan contundentemente? Pues porque todo encaja, en España tenemos 445.000 políticos, señores, lean el link porque es para echarse a llorar. Resulta que tenemos más del doble de políticos que Alemania —que tiene casi el doble de habitantes que nosotros— y en torno al doble de la media europea. Alemania, con una tasa de políticos relativamente baja, nos supera económicamente de forma obvia. Correlación no implica causalidad, pero aún así, creo que es un factor muy determinante de la situación española.

Pero ahora, hagamos una sencilla cuenta para ver cómo afecta el exceso de políticos al déficit. Recordemos que España terminó la “era Zapatero” con la brutal tasa de 8,5% de déficit, ¡¡y los dos años anteriores (2010 y 2009) fue de 9,3% y 11,10% respectivamente!! Ahora calculemos que para ponernos en la media europea hay que quitar 222.500 políticos, que son los que, digamos, sobran —aunque podrían sobrar hasta 300.000 si nos queremos poner en torno al nivel alemán. Los políticos, según varios estudios que pululan por la red (no oficiales, porque en España que salga un estudio oficial sobre lo que cobra la casta sería impensable, por la falta de transparencia de nuestro querido PPSOE) cobran en torno a 2.800 y 3.500 euros de media (pongamos 3.000 por no pasarnos), como salario. A esto habría que añadir las retribuciones adicionales, como indemnizaciones post-cargo, las indemnizaciones por traslado, las diferentes prebendas como el internet gratuito y las PDA, y el hecho de que trabajando unos añitos como político ya cobras el resto de tu vida como si hubieses cotizado durante toda tu vida a la Seguridad Social. Pero para esta cuenta rápida lo obviaremos, simplemente por comodidad y por calcular hacia abajo y no pasarnos de optimistas.

Entonces, veamos cuanto se ahorraría si se quitasen esos 222.500 políticos a 3.000 euros de sueldo. Cogiendo mi calculadora, al mes serían 675 millones de euros, y al año serían… ¡¡La friolera de 8.100 millones de euros!! Señores, ¡¡lo bastante como para que ahora mismo no sólo no tuviésemos déficit, sino que tuviésemos superhábit!! Y eso que de este análisis hemos quitado todos los cobros indirectos, que son una barbaridad, y para muestra un botón.

Decidme ahora, queridos lectores: si vosotros fuerais los encargados de gestionar un fondo de inversión de un Banco alemán, ¿invertiríais en deuda española? ¿Confiaríais en que el mismo gobierno que mantiene este expolio a su ciudadanía se va a preocupar en pagaros? ¿Confiaríais en que quien mantiene una situación como ésta se va a poner a ahorrar para pagaros? Yo me permito dudarlo, y no culpo a los inversores, porque yo no invertiría en España, y eso que es mi país.

Pero entonces, ¿cómo puede ser que la prensa siga echándole la culpa a los inversores? Recordemos que Mediaset y PRISA, así como el resto de periódicos y medios menores son grupos que generalmente tienen intereses políticos y un sesgo ideológico. Siempre veréis que ciertos periódicos tratan mejor a unos partidos u otros. Entonces, ¿cómo podemos esperar que sean imparciales en una cuestión que mancha directamente a la casta política a la que apoyan? Y en los políticos no podemos confiar cuando echan la culpa al exterior, a los mercados, porque tampoco son imparciales, y porque la alternativa a echarle la culpa al exterior sería echarse la culpa a ellos mismos. Resulta evidente que eso no va a pasar.

Sería ingenuo a estas alturas esperar de los políticos del PPSOE transparencia y autocrítica, ¿verdad?

NOTA adicional: Este artículo no pretende defender la inexistencia de la especulación, ni negar el daño que hace, sino relativizar su peso y responsabilidad respecto de la situación en que nos encontramos, situación en la que personalmente no dudo que nos han metido los políticos y no los inversores.

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Publicado el 25/06/2012 en Economía, Medios de comunicación, Política Internacional y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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