Consejo Político del 28 de marzo: Lo que yo diría si estuviera allí.

El título es bastante auto explicativo. No soy miembro del Consejo Político, pero si lo fuera, pediría intervenir para exponer este texto. Es un discurso huérfano, que no tiene quien lo lea. Si por casualidad alguien que comparta el contenido del mismo tiene a mano a algún vocal del CP, tiene mi permiso para pasárselo y proponerle que lo haga suyo. Es más, me encantaría que tal cosa pasara. Si no, será su destino quedar como una reflexión más de este blog.


Permitidme que comience mi exposición con una reflexión histórica. Desde la época clásica hasta la edad moderna las clases gobernantes cuidaron de no romper su palabra y de no actuar de forma desleal. Esto no se hizo sólo por valores culturales, sino que había en ello un fondo pragmático. En efecto, se consideraba que quedaría en la memoria esta conducta y que en adelante nadie confiaría la persona que así hubiera actuado o en su familia.

Así, Benedict Arnold, tras rendir su fuerte por unas miles de libras, encontró al final de la guerra el rechazo de ambos bandos. Por su parte, Napoleón traicionó a su aliado español y eso fue uno de los factores determinantes de su derrota. Otro supuesto famoso, Brutus, tras traicionar al César, acabaría quitándose la vida totalmente derrotado y odiado por el pueblo de Roma.

Me apena pensar que de darse estos casos hoy, lejos de producirse repudio alguno, las personas protagonistas hallarían éxito y quizás hasta serían líder de algún partido. Supongo que uno de los males de nuestro tiempo es la inmediatez y la falta de memoria. Sólo así se explica que personas tan inteligentes y válidas puedan hacer un análisis tan exento de memoria. Me refiero, ahora mismo, a aquellos que quieren pactar con Ciudadanos.

Recordemos brevemente el pasado de este partido y, sobre todo, de su Directiva. Accedieron a su puesto gracias al apoyo de fundadores a los que posteriormente traicionaron. Amargamente lo explicaba Robles. Posteriormente, pactaron con la ultraderecha, traicionando sus valores. Recientemente se aliaron con localistas, como CAPI, a la que abandonaron por correo tras haberlos exprimido.

Sólo con falta de memoria o con mucha ingenuidad puede explicarse pedir sinceramente una alianza con quien traiciona su valedor, prescinde de sus principios en pos de resultados electorales, y deja de lado sus aliados de forma desleal cuando le resulta rentable. La pregunta que me hago es, ¿por qué iban en la Directiva de Ciudadanos a tratarnos a nosotros mejor que a CAPI, a los fundadores del partido o a respetarnos más que a sus propios principios? ¿Qué motivo hay para confiar? Porque sin confianza, no se pueden construir alianzas. Porque nada impediría que se nos usara y después se nos tirara, como en los casos antedichos, o que se aprovecharan las conversaciones para dejar una imagen de total derrota de UPyD y falta de proyecto autónomo y luego romper las negociaciones bajo cualquier excusa.

Habrá quien defienda ese pacto como una cuestión de estrategia mediática. Tratar de parecer amables. Quien así lo haga debe valorar que pueden fácilmente defenderse desde la Directiva de Ciudadanos simplemente diciendo que ya se han venido las bases de UPyD a su partido y que quienes ahora quieren entrar son sólo los cargos burocráticos. O simplemente que ya no interesa porque en UPyD ya no queda nadie a la vista de los resultados. Daríamos imagen de derrotados y además de ser lo mismo, lo cual sería un gravísimo error.

¿Qué propongo entonces? ¿El inmovilismo? No. Propongo un análisis de la situación y encaminar nuestro proyecto hacia donde nos indique, mediante un Congreso Extraordinario al que lleguemos ya con un borrador de plan. El motivo esencial de abrir ahora el proceso que nos lleve a dicho Congreso Extraordinario, aunque se lleve a cabo tras las autonómicas, es precisamente tener un proyecto ilusionante que ofrecer, puesto que si damos apariencia de inmovilismo nos pasará gravísima factura.

A continuación, haré un análisis de datos que nos permiten dilucidar cual es la situación y propongo en líneas muy abiertas hacia donde encaminarnos.

Primera cuestión: Ya en las europeas presentamos una lista que conllevó la fractura del partido en Europa y la apertura de una crisis interna. Parte de los cargos elegidos por el Consejo de Dirección fallaron estrepitosamente en cumplir con lo esperado y han hecho gran daño al partido. Esto es su responsabilidad personal, pero también de quien los consideró válidos para el cargo y les incluyeron en dichas listas.

Segundo: En las elecciones primarias previas a las europeas apenas participaron 35 simpatizantes. Parece claro que algún error se ha cometido a la hora de implicar a las bases, puesto que estas son muy participativas y muy críticas, en general. Lo deja claro la actual situación, donde frente a los errores del Consejo de Dirección y diversos cargos, nuestra militancia ha actuado de una manera leal y meritoria.

En base a este análisis, creo que el exceso de centralización de la toma de decisiones en cargos orgánicos ha sido un grave error que ocasionalmente ha llevado a la selección de candidatos sin lealtad al proyecto y sin lazos con la militancia, sin duda debido a la desconexión de dichos órganos con la militancia “de a pie”. También defiendo que nuestra militancia ha demostrado tal madurez que haríamos bien en apoyarnos en ella.

Por ello, las líneas básicas, y sin ánimo de exhaustividad, sobre las que creo que debe construirse este proyecto son las siguientes:

En primer lugar, dar más mecanismos de participación a las bases. No hablo de asamblearismo, sino de darles facultades consultivas y de control. Hablo de incluir a los simpatizantes en las Asambleas Locales, para mantenerles informados y participativos de una forma más directa. Y de establecer que el Consejo de Dirección deba comparecer por medio de alguno de sus miembros o una delegación de estos, ante todas las Asambleas del territorio sobre el que se extiende su autoridad, tanto a nivel autonómico como local, con periodicidad logicamente distinta en función de la Asamblea de que se trate. También, cabría la posibilidad de articular el deber de comparecencia del Consejo Territorial a nivel de la Asamblea Local en aquellas Comunidades Autónomas especialmente extensas o con gran cantidad de afiliados.

En segundo lugar, apoyaría que se crearan mecanismos y miembros encargados de favorecer la integración e implicación de nuevos afiliados y simpatizantes a nivel de las Asambleas Locales.

En tercer lugar, todo lo anterior ha de ir acompañado de una fuerte campaña de captación de afiliados y simpatizantes, por medio de bajadas de cuotas, acompañadas de aportaciones adicionales voluntarias; incluso aunque esto suponga disminuir nuestro gasto. Con la finalidad de crear un movimiento de amplias bases, proyecto que sé que es complicado, pero que también es más necesario que nunca.

En cuarto lugar, asimismo creo que hace ampliarse el número de puestos elegidos por los afiliados y simpatizantes en primarias. La proporción de miembros elegidos por las direcciones y por los afiliados puede discutirse. El objetivo de esto debe ser que no haya ningún representante de UPyD sin relación y lazos ciertos con la militancia.

Y, por último, en quinto lugar lugar, desde una perspectiva estratégica creo que además de posicionarnos en una posición e imagen de mayor participación – lo cual actualmente es bastante demandado en ciertos sectores sociales-, debemos recuperar el voto que obtuvimos en 2011. Un voto progresista pero sin complejos, un votante que actualmente duda del radicalismo de Podemos y encuentra al PSOE de poca confianza, lleno de clichés y envejecido. Porque es el votante progresista y moderno al que atendemos por naturaleza y en la política la coherencia ideológica es esencial. Así lo demuestra que de 2011 a 2015 hayamos perdido nuestro votante más progresista por tratar de beneficiarnos de desgaste del PP. Votante que no era afín a nuestra ideología y que hemos perdido en cuanto a parecido un partido reformista light que competía con nosotros por dicho voto.

Volvamos a nuestras raíces y a la vez demos más capacidad de supervisión y control a nuestras bases, porque tenemos una militancia que es un lujo, un orgullo y que debemos cuidar. Y adoptemos una hoja de ruta ya, lo suficientemente abierta como para permitir modificaciones posteriores, pero lo bastante concreta para poder ser considerada un proyecto creíble, puesto que de lo contrario llegaremos a las elecciones municipales con la apariencia de no haber reaccionado, de estar noqueados o de no haber realizado autocrítica alguna.

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Publicado el 28/03/2015 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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