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Los puntos a mejorar en UPyD

Siempre he pensado que cuando uno siente simpatías o atracción a cierto partido político es porque las ideas que tiene se ven reflejadas en mayor o menor parte por dicho partido. Sin embargo, muchas veces vemos o intuimos que hay simpatizantes o afiliados que esperan a ver qué ideas salen del partido para defenderlas como si fuesen suyas. No sé qué pensará el común de la gente, pero creo que esto roza el sectarismo. Por eso veo como algo anecdótico, cuando no sospechoso, que se comulgue con todas y cada una de las ideas de una formación. Por ejemplo, muchos afines a Unión Progreso y Democracia defienden muchos de sus valores, pero no se cortan un pelo a la hora de decir qué no les gusta de la fomación y que podría mejorarse o eliminarse. Hay un claro y sano ejemplo en el foro Territorio Magenta —cuyo hilo ‘Cosas que no os gustan de UPyD’ animo a leer—. Esto no entra en conflicto a la hora de acatar ciertas resoluciones para no crear bandos irreconciliables, pero hay movimientos de diferente opinión, tales como la agrupación en la formación tanto de liberales como de socialdemócratas, en claro signo de transversalidad.

Muchos afiliados de UPyD ponen pegas, por ejemplo, a las altas cuotas de afiliación, motivadas por el intento del partido de autofinanciarse. Y este hecho termina repercutiendo en que muchos duden en dar este paso. Otro punto que siempre da quebraderos de cabeza son las campañas de bulos por prensa e Internet para desacreditar a la formación. Ésta muestra una cierta pasividad ante estos hechos y no da pronta respuesta, dejando todo el peso a simpatizantes ciberactivistas —quienes hacen lo que están en sus manos, pero en ciertas ocasiones no es suficiente y quedan los bulos como leyendas urbanas a lo largo del tiempo—.

También está el punto de que  resulta extraña la reiterada negativa de UPyD de formar coaliciones electorales con partidos que tienen muchos puntos en común, como Ciutadans en las anteriores elecciones autonómicas catalanas. Quizás esta postura magnifique en ciertas personas la idea de que existe altanería en algunos miembros del partido, basándose además en que pocas veces los portavoces del partido aplauden los aciertos y buenas ideas del resto de partidos o el poco ejercicio de autocrítica tras algunos malos resultados en los pasados comicios autonómicos. Por cierto, con el tema de la defensa de un bilingüismo libre y real, tal y como se defiende en las autonomías con varias lenguas oficiales, la web carece la opción de navegar en alguna de las lenguas cooficiales diferentes del castellano, cosa que le daría muchos apoyos y eliminaría suspicacias de ultranacionalismo españolista —el lobo que tiran las formaciones declaradamente nacionalistas—.

De puertas para dentro, muchos no ven con comodidad la gran fuerza que tiene el aparato interno. Han sido varias las veces donde a un candidato se la ha dado mucha publicidad frente al resto de ellos, por lo que este “favorito” casi siempre termina ganando las primarias. Incluso se ha advertido que hay poca claridad en los estatutos al hablar de la duración máxima de las gestoras provisionales, en casos de consejos locales o territoriales disueltos o dimitido: los estatutos establecen un plazo de dos meses para la asamblea territorial que reelija ese órgano, pero también establecen que puede prolongarse esa situación si existen circunstancias excepcionales. Tampoco a la larga hace bien el alto personalismo sustentado por Rosa Díez, que si bien es la principal promotora de la formación y unas de las mejores diputadas de estos últimos tiempos, opaca la aparición de nuevas caras (aparte de los famosos que se acercan a apoyar la formación) que puedan ser vistas como recambios.

Otro punto de dicotomía es su defensa de una España federal, que si bien plantea un freno a los desmanes nacionalistas, no llega a ser entendida por los españoles, que hoy por hoy en las encuestas claman por un Estado más centralizado. Relacionado con esto, un tema importante más y que desconcierta a muchos afiliados es la ausencia de defensa de la causa republicana cuando se defiende a bombo y platillo la igualdad real entre todos y cada uno de los españoles y la crítica a los privilegios —sobre todo a los forales—.

Algunos llegan a insinuar la poca presencia de UPyD en temas sociales, ya sea en las últimas manifestaciones, o en sus posturas sobre los temas de la prostitución, el aumento de gasto militar, la educación para la ciudadanía, el apoyo a las subvenciones estatales, la liberalización de horarios o el uso de reactores nucleares.

En fin, que como todas las cosas de este universo, no hay nada perfecto, pero muchos de los que estamos ilusionados con este proyecto podemos aportar nuestro granito de arena para ir mejorando poco a poco. Una actitud de crítica constructiva siempre ayuda y, en este caso, se recibe con brazos abiertos.

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La carrera presidencial de Peña Nieto

Enrique Peña Nieto, asumirá el próximo 1 de diciembre el cargo de Presidente de los Estados Unidos Mexicanos. Su llegada a este punto ha sido altamente controvertida y muchas voces discrepantes ponen en duda si ha sido legítimo el proceso electoral que lo ha encumbrado a la más alta magistratura de aquel Estado. Peña Nieto pertenece al Partido Revolucionario Institucional (PRI) que gobernó México durante 70 años hasta el año 2000, donde se sucedieron Vicente Fox y Felipe Calderón, ambos del Partido de Acción Nacional (PAN). Hay multitud de voces críticas que inciden sobre su poca preparación, puesto que, argumentan, se centró multitud de veces en su aspecto físico o el de su esposa (actriz de telenovelas) como baza para recabar la confianza ciudadana. Incluso se le achacó su poca cultura cuando no fue capaz de citar tres libros que hubiese leído, refiriéndose únicamente a fragmentos de la Biblia. Por estos motivos se apunta de que actuará como imagen pública de otros poderes que en realidad controlarán los vaivenes del país. Su carrera política como Gobernador del Estado de México estuvo salpicada por los disturbios de Atenco en 2006 (donde hubo muertos en los enfrentamiento y denuncias de torturas policiales) y un escándalo urbanístico, aunque consiguió durante su mandato el Estado de México fuese el segundo más transparente del país y uno de los políticos en activos más conocidos. Lee el resto de esta entrada

Tiempos difíciles para la Corona

Ante los últimos sucesos, la Corona Española ha estado en el centro de muchas miradas y el halo de intangibilidad y sobreprotección ha desaparecido para siempre. Durante el último año se han sucedido multitud de hechos que han puesto a la Familia Real en el ojo del huracán.

Uno de los casos más rimbombantes, y que han despertado las iras popular y mediática, ha sido el tema de las supuestas operaciones fraudulentas de Iñaki Urdangarín mediante su participación en Nóos y Aizoon, donde posiblemente se lucró incluso utilizando fundaciones de niños discapacitados como tapadera y numerosas cuentas en paraísos fiscales tales como Suiza e Islas Caimán. A pesar de las advertencias de la Casa del Rey para que dejase dicha actividad primero y de haberse trasladado a Washington después, mantuvo contactos con su socio Diego Torres y, según parece, el propio Rey siguió esporádicamente ayudando a su yerno en la consecución de varios contratos que terminaron en nuevos desvíos de dinero a sus cuentas. Además, las sospechas sobre la participación de su esposa, la infanta Cristina, también han circulado en corrillos periodísticos y en el ambiente judicial. El pseudosindicato Manos Limpias quiso encausarla y, tras varios episodios de lo más surrealistas —como el llamar a declarar o no a la esposa de Torres, o el intento de evitar la cárcel devolviendo una parte de lo defraudado—, las dudas sobre si la Duquesa de Palma sabía qué firmaba y qué se acordaba en las reuniones de la fundación siguen vigentes.

El accidente de escopeta de Froilán, primer nieto de Juan Carlos I, reveló que hubo una negligencia por parte de su padre a la hora de dejar usar a su propio hijo un arma prohibida para chicos de su edad. Aparte de las apreciaciones éticas que tengamos sobre la actividad cinegética y la poca gravedad de la herida, el delito parece que no va a juzgarse. Tiempo después ya no se escucha  si los juzgados de Soria siguen adelante en sus investigaciones, o si la posibilidad de multa ha sido descartada y olvidada. La personalidad de Froilán es una cosa que puede arreglarse con educación y normas de comportamiento, pero la negligencia de  Jaime de Marichalar es algo que no ha de dejarse sin más. Tampoco las actitudes altaneras de las infantas Pilar y Elena ayudan a conciliar a la población con la Familia Real, ni indican reflexión por parte de ésta.

Pero todo lo anterior queda eclipsado en gran parte por el accidente del Monarca en Botsuana cuando estaba de cacería de elefantes, acto ya de por sí rechazado por muchos españoles. Saliendo del país sin que apenas tuviesen constancia los miembros del Gobierno para ir a matar elefantes, hizo despertar la ira dormida de los ciudadanos. Importó poco que todo fuese sufragado por su contacto con la casa saudí Eyad Kayali: el Rey salió a darse un lujo cuando el paro y la crisis están golpeando a España con gran intensidad. Esa semana se olvidó de lo mucho que le preocupaba el paro juvenil y fue a Botsuana a disfrutar de una de sus aficiones. Si no hubiese acaecido el accidente de cadera nadie se habría enterado. Y, por si fuera poco, se reveló que estaba con su gran amiga Corinna Larsen (también conocida por su apellido de casada, Zu-Sayn Wittgenstein), representante personal del Rey con otras casas reales desde hace años y, según Pilar Eyre, su amante desde 2006. La tardanza de la Reina en acudir al hospital por no adelantar su regreso de Grecia, su fugaz visita y la inexistencia de celebración de sus bodas de oro indican que el matrimonio parece que lleva tiempo roto. Seguramente hubo mucho debate y análisis en la habitación del hospital, concretado en las sorprendentes disculpas de Juan Carlos I, inmediatamente aceptadas por la mayoría de la población. Pero esto no basta por sí solo, y la ínfima reducción del presupuesto para la Casa del Rey (2%) y la negativa del Gobierno de incluirla en la Ley de Transparencia han echado más leña al fuego.

La Corona está en sus horas más bajas de popularidad y en la final de la Copa del Rey se demostró que hay un descontento generalizado. Quizás para contrarrestarlo, la actividad del príncipe Felipe ha aumentado vertiginosamente, y el propio Rey ha encabezado una delegación empresarial por Latinoamérica para poder concretar algún contrato importante tras las últimas acciones de Argentina y Bolivia. Puede que sea necesaria una renovación completa en la institución, comenzando por la creación del tan ansiado Estatuto de la Corona y terminando con una abdicación. Una renovación que implique además más transparencia y más contacto con la ciudadanía. Todo esto puede ayudar, pero también se hace necesario que se baraje la posibilidad de llevar a cabo un referéndum, donde la poco consultada población española diga si sigue manteniendo su confianza en la monarquía o si está dispuesta a cambiar sus simpatías por una propuesta republicana.

Argentina se plantea nacionalizar YPF

La crisis internacional no ha afectado a todo el mundo por igual, sino que ha habido lugares a donde ha llegado más tarde o en los que sus efectos no han sido tan arrasadores. Pero al final llega, tal y como está pasando en Latinoamérica. Este retraso viene provocado por la gran bonanza de Brasil y el crecimiento vertiginoso de Argentina en estos últimos años. Pero Brasil lleva casi dos trimestres sin crecer y Argentina posee una alta inflación. Si cae Brasil, esta región del planeta sucumbirá a la crisis internacional. Argentina quiere evitarlo, pero por sus propios medios no le es posible, aún sigue siendo un país eminentemente exportador de materia prima e importador de bienes procesados. La política de privatización en manos extranjeras durante la presidencia de Carlos Menem (1989-1999) tiene alta culpa, frenando la incipiente independencia industrial y tecnológica y poniendo, sin contraprestación, en manos extranjeras la gestión y salida de recursos naturales.

Hoy en día, en un clima político argentino inestable se intentan recuperar las antiguas empresas nacionales, aun sin tener la capacidad de gestionar de vuelta a éstas. Sospecho que estas políticas son para crear un fondo de patriotismo rozando el populismo y cortinas de humo para lo que se avecina, que tiene pinta de ser muy duro.

En estos últimos días ha surgido con fuerza la idea de renacionalizar la petrolera YPF, cuya mayor parte de sus acciones —el 57,43%— pertenece a REPSOL, mientras que el resto es una suma de inversores —donde destaca la influyente familia argentina Eskenazi, con un 15% de las acciones que le vendió la petrolera hace cinco años a cambio de ciertos beneficios. Esta empresa es el mayor productor de hidrocarburos de Argentina, el mayor contribuyente fiscal y uno de los principales empleadores, con una plantilla de 13500 empleados. REPSOL controla el 32% de la explotación de petróleo y el 23% de la de gas de Argentina y posiblemente llegue a ser mucho más tras el descubrimiento del yacimiento de Vaca Muerta. Las inversiones y producción de la petrolera española aumentan año a año y en 2011 se alcanzaron cifras de 2300 millones de inversión. YPF dedicó ese año 1550 millones de euros a exploración y producción, 732 millones a refinación, logística y comercialización y 38,3 a otros tipos de inversiones. Esto sin contar la cantidad de impuestos que pagan periódicamente: 4880 millones de euros el año pasado.

A pesar de estas cifras boyantes muchos dirigentes políticos apuntan a nacionalizar la petrolera por insuficientes inversiones y dejadez a la hora de ensayar nuevas prospecciones para localizar nuevos yacimientos. El diputado Fernando “Pino” Solanas, fiel a su política de recursos nacionales y renta equitativamente distribuida, argumenta que REPSOL-YPF únicamente invierte en 10% de los beneficios que consigue, además de no respetar la legislación sobre conservación del medio ambiente tras la contaminación de varios acuíferos. Este desbalance es el que tienen en contra de la empresa española, puesto que se ve como un nuevo colonialismo en búsqueda ya no de metales preciosos y evangelización forzada, sino de hidrocarburos. Esquilmar un país de sus bienes sin dar nada a cambio es una práctica que en la actualidad debe ser desterrada como procesos de siglos anteriores. Bajo un respeto al medio ambiente y unos contratos rigurosos una empresa puede beneficiarse, contribuyendo a la mejora del país en el que extrae la materia prima, reinvirtiendo y creando empleo y posibilidad de que el Estado (o la Provincia) pueda algún día ocuparse, no en monopolio quizás, de las tareas de extracción.

La Constitución argentina de 1853, en su artículo 124 indica que “corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio”, por lo que el Estado no tiene influencia directa en el control de sus recursos a menos que haya una delegación explícita o no entren en materia de armonización provincial o conservación del medio ambiente. Por tanto, no hay una política seria de nacionalización, observándose multitud de contrariedades por parte de las provincias involucradas. El Gobierno, tras la llamada del Rey de España hace unas semanas, habla con rodeos y desdiciéndose cada minuto sobre si fomentar o no políticas de nacionalización, abandonando por tanto la anterior política de nacionalizar a toda costa. Aparte de las provincias de Santa Cruz, Chubut y Neuquén (más Río Negro, que se ha sumado recientemente), se van a sumar a la supresión de la licencia Mendoza, La Pampa y Salta, olvidando que la cláusula de renovación caducará en 2015. Muchos políticos cursan invitaciones para el acto de supresión de la licencia en un claro gesto propagandístico más que de interés de conservación de los recursos. Como demostración de que más que ideas de nacionalización hay afán de protagonismo se puede mencionar que los pozos cuya licencia de explotación se va a retirar no reporta más de un 7% al total de extracción de crudo de YPF, junto con que son pozos con sus reservas ya prácticamente agotadas. Mientras tanto, las dudas provocan el temor a la gente para que invierta de manera bursátil en la empresa, con el resultado consecuente de que ni Argentina ni España están saliendo beneficiadas de tantos intentos timoratos y con afán publicitario.

¿Qué pasa con las Malvinas?

Durante estas dos semanas las tensiones entre Argentina y Reino Unido por las Islas Malvinas (Falkland Islands en inglés) han subido de tono vertiginosamente y más por la reciente llegada del príncipe inglés Guillermo, además del envío de apoyo militar a las islas -un submarino nuclear cargado de misiles y un barco de guerra-. ¿Por qué este recrudecimiento? Parece ser que, en contra de las declaraciones oficiales sobre el caso, hay yacimientos petrolíferos rentables y han desplazado maquinaria para realizar prospecciones y extracción. Además, la plataforma continental entre el continente americano y las islas es muy extensa y no cae en picado a las pocas millas náuticas, por lo que es un caladero excepcional de pescado. Debido al esquilmado de los recursos costeros de otros países, poder controlar dicha plataforma continental es de suma trascendencia. Siempre ha habido este tipo de reclamaciones por parte de Argentina, pero en la actualidad hay un bagaje de choques diplomáticos previos que han elevado las tensiones -junto a la renuencia de los hospitales argentinos a tratar a los isleños-, unido a que los organismos internacionales sudamericanos han empezado a apoyar a Argentina, declarándose a favor de la devolución de las islas y bloqueando sus puertos a los buques con bandera de las Malvinas. Hoy, según parece, sólo existe un vuelo chileno hacia las islas.

Pero estas discordias vienen de lejos. Los registros históricos no aclaran mucho sobre quién descubrió el archipiélago, aunque siempre se barajó la posibilidad de que fuera un español o un portugués, y en menor medida alguien de Inglaterra. Fue el holandés De Weert quien fijó en 1600 las coordenadas de las islas y quien aportó pruebas de su llegada, confirmado el hecho en 1690 por el inglés Strong. Algunas expediciones arqueológicas han encontrado restos de poblaciones indígenas del continente aunque hasta el asentamiento de colonos franceses allá por 1764 nunca fue de forma permanente. Sin embargo, atendiendo al Derecho Internacional vigente en el siglo XV, quien avistaba o pisaba tierra podía reclamar ésta para su país, por lo que España procuró la evacuación de la colonia francesa y la llegada de españoles procedentes de los virreinatos americanos, sobre todo del virreinato del Río de la Plata, fundado en 1776. Esta ocupación permanente tuvo fuerte peso en la alegación contra Reino Unido por un asentamiento que realizó proclamando que para reclamar soberanía además de avistada una tierra ha de ser habitada. Este mencionado conflicto fue el culmen, ya que desde 1740 ambos países habían contendido para asegurarse la soberanía, cuestión nunca dirimida pero con España favorecida al tener colonias americanas cerca de la zona.

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