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Movilízate (Toni Cantó)

Recientemente Toni Cantó, el actor metido a político y diputado por UPyD, ha publicado su libro Movilízate, en el que cuenta cómo decidió meterse a político y sus principales ideas, las de él y las del partido por el que fue elegido.

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La corriente cyberpunk

Cyberpunk

¿Qué es el cyberpunk? Ésta tendría que ser la primera pregunta antes de comenzar a profundizar en todo lo relacionado con este concepto. Como fácilmente se puede deducir, el término «cyberpunk» está constituido por dos elementos diferenciados: «cyber» y «punk». Pues bien, para entender el cyberpunk en su totalidad primero hay que comprender qué  implican estos dos subtérminos que forman esta palabra.

Por un lado tenemos «cyber», que proviene del concepto de cibernética, la ciencia que trata de relacionar la teoría de sistemas y la teoría de control. Este término surge en 1948 a partir del padre de la cibernética, Norbert Weiner [1], y se asocia usualmente con procesos informatizados de robótica.

El segundo segmento de cyberpunk, «punk», lo relacionaríamos con cierto tipo de música alternativa, gente con extrañas vestimentas, etc. En efecto, el punk es un movimiento social contracultural surgido en torno a este estilo musical en los años 70 y 80. Pero, ¿está relacionada esta música con el cyberpunk? Realmente no, simplemente toma la esencia del punk como movimiento contracultural, aunque bien es cierto que en ocasiones coge prestados elementos visuales de éste.

Una vez aclarados estos conceptos de base, avanzamos hacia una definición global del término. Podemos establecer los años 80 como origen de esta corriente. El término apareció acuñado por primera vez como título de una pequeña historia escrita por Bruce Bethke en la revista Amazing, volumen 57, número 4 (4-11-1983) [2]. El cyberpunk se engloba como un subgénero de la ciencia-ficción, que trata de dar una visión oscura y pesimista sobre futuros cercanos en relación a la tecnología. Quizás una visión tecnofóbica como la que ya tenía Mumford sobre lo que provocó el cambio tecnológico en la Edad Media en Occidente. Una visión en la que se ven estos posibles avances como negativos para la sociedad, en el sentido de que cambiarían de manera drástica el orden de las interacciones sociales entre humanos. Una visión, heredada del antiautoritarismo punk, que ve estos avances como herramientas de control por parte de una clase dominante —ya sea en forma de gobiernos o de macrocorporaciones— hacia la sociedad en general. También tiene una vertiente preocupada ante la robótica, que trata la inclusión en sociedad de entes robóticos autónomos o, por qué no, entes híbridos medio humanos y medio robots (conocidos como cyborgs) ya sea de forma controlada o invasiva. Yendo más allá, incluso el traslado de un humano hacia formas de vida extracorpóreas. La perdida de la condición humana, dilemas sobre dónde reside nuestro yo realmente son temas relacionados con la temática cyborg.

Fotograma de la película Blade Runner

Toda esta corriente contracultural surgiría ante la sensación por parte de algunos de estar a las puertas de una nueva época que revolucionaría el concepto de vida tal y como lo conocemos. Avances importantes en ciencias como la biotecnología, la ingeniería genética y la nanotecnología nos acercarían cada día más a esta visión cyberpunk del futuro. De hecho, el proceso ya ha comenzado, casi sin darnos cuenta. Aunque no solamos pararnos a pensar al respecto, ya tenemos cyborgs entre nosotros. La ciencia actual ya permite la inclusión de elementos que no forman parte de la naturaleza humana dentro de la fisionomía de las personas. Por ejemplo, las operaciones que implican la implantación de un marcapasos a un enfermo de corazón, la colocación de lentes artificiales dentro del ojo para mejorar la visión del individuo, o las operaciones de estética. Cosas impensables hace un tiempo pero que hoy son una realidad. Por lo tanto, ¿qué cantidad de cosas inconcebibles para la mente del hombre de principios del siglo XXI nos puede deparar el futuro? La misma reflexión es extrapolable a los cyberespacios:  espacios simulados sobre los que los humanos podríamos interactuar, ya sea con otros humanos o con entes totalmente artificiales. Más fácil de imaginar gracias a los videojuegos actuales.

Podríamos resumir el pensamiento cyberpunk como la visión de un futuro no muy lejano, en el que tendríamos grandes avances tecnológicos pero bajos niveles de vida. De ahí esa representación ultrarrealista, sucia y lúgubre, retratando la vida marginal que suele envolver a las manifestaciones artísticas de la corriente.

Muchos verán esta filosofía cyberpunk como algo totalmente lejano, demasiado estrambótico e irreal. Difícil de imaginar para la sociedad actual. Sin embargo, puede que estemos mucho más cerca de esa realidad de lo que mucha gente piensa. Por ejemplo, el tema del control de las nuevas tecnologías. Mediante Internet, se ha intentado desde siempre crear un espacio abierto y de libre expresión más allá del control de cualquier organismo gubernamental. No obstante, cada día hay más pistas de que en un futuro puede no ser así. Desde los estamentos más poderosos que mueven el mundo se están dando cuenta de que está conexión entre personas a través de las redes podría ser gravemente perjudicial para sus intereses, y es obvio que van a tomar las medidas necesarias para comenzar a controlar las redes. El ejemplo lo tenemos en China, donde los ciudadanos son vigilados para que no utilicen Internet con fines no deseables para el gobierno de su nación. ¿Sería impensable un futuro en el que la Red estuviera controlada por organismos que pudieran censurar y utilizar estos medios a su antojo?

Ley Sinde-Wert. ¿Un principio para controlar y censurar la red?

Por otra parte, tenemos el tema de la robótica. Hoy en día ya están saliendo los primeros avances para controlar con la mente artefactos externos al cuerpo humano, como puede ser una silla de ruedas o un arma. ¿Sería acaso también difícil de imaginar un futuro cercano con personas con un alto porcentaje no humano? ¿Se utilizarían con fines loables tales como la reparación de miembros vitales dañados (médulas, piernas, ojos) o se iría más allá y se intentaría potenciar el cuerpo humano más allá de las capacidades normales? Pararse a pensar sobre posibles aplicaciones militares podría ser escalofriante.

En conclusión, el género cyberpunk puede que nos esté avisando de qué es lo que nos puede esperar si la humanidad no anda con cuidado en los avances que nos traerá el futuro próximamente. Quién sabe si alguna de las “profecías” que se plasma en el celuloide puede llegar a convertirse en realidad.

Extracto del trabajo “El cyberpunk como movimiento y su relación con el mundo del cine” realizado para la asignatura Aspectos Socioprofesionales y Éticos de la Informática de la Universidad Jaume I.
[1] PFOHL, S. (1997): «The Cybernetic Delirium of Norbert Wiener» en KROKER, A. y MARILOUISE KROKER (eds.):  Digitial Delirium, St. Martin’s Press, New York, y New World Perspectives, Montreal.
[2] THE CYBERPUNK PROJECT. The cyberpunk project [en línea]. Disponible en web http://project.cyberpunk.ru/. [Consulta 10 de Octubre de 2011]
[3] FEATHERSTONE, M. y ROGER BURROWS (1995): «Cultures of Technological Embodiment: An Introduction» en FEATHERSTONE, M. y ROGER BURROWS (eds.): Cyberspace/cyberbodies/cyberpunk: cultures of technological embodiment, Sage Publications, London, Thousand Oaks, New Delhi.

Kafka y el súbdito más distante del poder

Dentro del relato sobre ‘la edificación de la muralla china’ me encuentro de buenas a primeras con una parábola que sólo ocupa un párrafo. Kafka la expone después de escribir que los cortesanos del emperador son ‘maldad y hostilidad disfrazadas de amigos y servidores; el contrapeso del poder[…]. El Imperio es eterno, pero el Emperador vacila y se tambalea; dinastías enteras se derrumban y mueren en un solo estertor’. Es por esto que nos podemos imaginar a un emperador moribundo que tiene que dar un último mensaje y que no puede confiar en ninguno de los cortesanos que lo miran compungidos mientras se frotan las manos. ¿A quién se lo dará? Kafka responde:

“El emperador -así dicen- te ha enviado a ti, el solitario, el más miserable de sus súbditos, la sombra que ha huido a la más distante lejanía, microscópica ante el sol imperial; justamente a ti, el emperador te ha enviado un mensaje desde su lecho de muerte. Hizo arrodillar al mensajero junto a su cama y le susurró el mensaje al oído; tan importante le parecía que se lo hizo repetir. Asintiendo con la cabeza, corroboró la exactitud de la repetición. Y ante la muchedumbre reunida para contemplar su muerte -todas las paredes que interceptaban la vista habían sido derribadas, y sobre la amplia y alta curva de la gran escalinata formaban un círculo los grandes del Imperio-, ante todos, ordenó al mensajero que partiera. El mensajero partió en el acto; el hombre robusto e incansable; extendiendo primero un brazo, luego el otro, se abre paso a través de la multitud: cuando encuentra un obstáculo, se señala sobre el pecho el signo del sol; adelanta mucho más fácil que ningún otro. Pero la multitud es muy grande; sus alojamientos son infinitos. Si ante él se abriera el campo libre, como volaría, qué pronto oirías el glorioso sonido de sus puños contra tu puerta. Pero, en cambio, qué vanos son sus esfuerzos; todavía está abriéndose paso a través de las cámaras del palacio central; no acabará de atravesarlas nunca; y si terminara, no habría adelantado mucho; todavía tendría que esforzarse para descender las escaleras; y si lo consiguiera, no habría adelantado mucho; tendría que cruzar los patios: y después de los patios el segundo palacio circundante; y nuevamente las escaleras y los patios; y nuevamente un palacio: y así durante miles de años; y cuando finalmente atravesara la última puerta -pero esto nunca, nunca podría suceder- todavía le faltaría cruzar la capital, el centro del mundo, donde su escoria se amontona prodigiosamente. Nadie podría abrirse paso a través de ella, y menos aún con el mensaje de un muerto. Pero tú te sientas junto a tu ventana, y te lo imaginas cuando cae la noche.”

La calidad literaria está fuera de toda duda, cómo no pensar en ese mensajero señalando el signo del sol, pidiendo respeto y espacio para continuar su camino sin abrir la boca, ante unos cortesanos que se mueren de rabia porque el mensaje, ¿ser el futuro emperador quizás?, no es para ellos. Cómo no pensar en ese camino interminable de escaleras, plazas, patios, palacios y gentío, ese mundo inabarcable. ¿Y qué me decís del cierre? ‘Pero tú [que bien podrías ser el nuevo emperador] te sientas junto a tu ventana, y te lo imaginas cuando cae la noche’. ¿Podría sentarse el emperador junto a su ventana, cualquier noche, sin tener metida la nariz de algún adulador venenoso en cualquier parte, sin tener una multitud de ojos clavados en la nuca? Por eso el final sería el mismo si Kafka nos dijera: ‘Pero tú eres libre’.

Me vienen un par de cosas leyendo este relato. Lo poco que nos podemos fiar de los aduladores, acabarán tirando las paredes para vernos morir. Es mejor, sin duda alguna, confiarle un secreto a un hombre libre. También nos habla sobre la lejanía que existe entre los que gobiernan y su pueblo. En este sentido Kafka hace un diagnóstico prematuro de nuestros días: es pisar moqueta, enchufarse la corbata y subirse al coche oficial, sentirse emperador auténtico, y ver a los ciudadanos como sombras que han huido a la más distante lejanía, microscópicas ante el sol imperial.