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#NoVullPagar las autopistas catalanas

Una nueva cruzada noble y justa se ha levantado en Cataluña contra el estado opresor español: la lucha contra los peajes de las autopistas catalanas (#NoVullPagar es su hashtag en Twitter). Madrid roba el dinero a los catalanes y hace que éstos tengan que pagar peajes, es la versión que sostienen muchos nacionalistas. De hecho, hace unos cuantos días tuve una conversación de bar con un catalán: “Nos hacen pagar en los peajes catalanes, para que luego se lo lleven todo a Madrid y se lo gasten allí. ¡Mira ellos! No tienen que pagar peajes”. Típico modus operandi del nacionalismo: acusar a los de fuera de sus problemas, para desviar la atención de la ciudadanía con un discurso emocional en lugar de uno racional. Apelar al sentimiento primitivo de las personas.

En cambio, veamos una explicación más racional por parte de Jordi Cañas, diputado de Ciudadanos en el Parlamento de Cataluña.

En resumen: Abertis, que tiene el control de estas autopistas, está participada en gran parte por La Caixa. Este banco, como muchos otros en España, ofrece favores económicos a partidos como CiU o PSC en forma de prorrogaciones de créditos para presuntamente obtener beneficios legislativos, como podría ser la prolongación de los peajes en dichas autopistas.

Una vez más el enemigo está en casa. Una vez más el nacionalismo consigue alienar a los individuos hasta lograr que éstos no utilicen el raciocinio para evaluar la situación.

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Televisión pública sí, RTVE no

En estos tiempos de duros recortes en casi todo cabría analizar si hay lugar para mantener el enorme gasto que provoca la televisión pública española. Un gasto que ronda los mil millones de euros, del que no se recupera casi nada debido a la supresión de los anuncios que promovió el gobierno de Zapatero para eliminar competencia a los nuevos canales afines creados por Roures.

Desde luego soy de la opinión de que la televisión pública es necesaria debido a que las privadas, en su afán por conseguir audiencia, dejan de lado contenidos culturales que son necesarios para el enriquecimiento cultural de los ciudadanos. Muchos de estos canales privados se acaban sumando a la telebasura para atraer telespectadores o pueden no ofrecer una pluralidad informativa deseada. Los liberales más puristas abogan por la eliminación total de estos entes públicos, algo que considero inadecuado. Resulta un debate interesante, aunque el objetivo de este artículo es exponer por qué RTVE incumple algunos principios básicos que una televisión pública debería tener. Los desglosaré a continuación:

  • Producción propia: RTVE gasta bastante dinero en contratar programas producidos externamente. Estos recursos podrían ahorrarse si el 100% de los contenidos del ente público fueran generados dentro de la propia cadena. Aunque estos tuvieran que tener medios más modestos.
  • Austeridad: No es de recibo el coste tan alto que tienen algunos programas como La Hora de José Mota – un millón por capítulo – o Águila Roja – casi otro millón por capítulo –. Si tan rentables resultan, que se vendan estos programas a canales privados. Todos los  trabajadores deberían cobrar un sueldo acorde con el de cualquier español medio. Aquel que quiera un contrato de estrella que se vaya a la privada.
  • Grandes eventos deportivos: Los canales públicos no deben comprar los derechos de grandes eventos como la Champions League de fútbol, MotoGP, Fórmula 1, etc. Me consta que se van a dejar de comprar en un futuro, pero lo que no comprendo es por qué se han estado comprando hasta ahora, sobre todo desde que se ha eliminado la publicidad.
  • Películas y series: Sería importante también que tanto las películas como las series emitidas por el ente público deberían ser de producción propia como hemos dicho anteriormente.  Tal y como ya propuse en otros artículos de este mismo blog, obligaría a añadir películas españolas en las que ha habido participación económica por parte del Estado a la oferta de la televisión pública una vez salieran del circuito comercial de las salas de cine, para que todos los ciudadanos pudieran hacer uso y disfrute de ese patrimonio nacional.
  • Verdadera oferta cultural: Sería interesante fomentar en la parrilla  programas con contenidos divulgativos científicos y culturales en lugar de telenovelas venezolanas. El ejemplo a seguir es la magnífica Redes de Punset.
  • Verdadera pluralidad informativa: En la actualidad, el Consejo de RTVE está controlado todavía por el PSOE. Ha habido polémica estos días por el decreto del Gobierno de nombrar a dedo a los dirigentes de RTVE. No entiendo por qué ha causado tanta polémica, cuando el caso es que seguimos en la misma situación, sólo que ahora la manipulación vendrá del otro lado de la moneda. A falta de saber cómo se organizará a partir de este decreto, comentemos cómo estaba hasta ahora configurado este Consejo. Seis de sus once miembros (los del PSOE, UGT, CCOO, PCE/IU y ERC) simpatizan claramente con la línea marcada por el PSOE, mientras que el representante de CiU mantiene seguramente una postura ambigua. El resto son del PP. El resultado de todo esto es un atropello continuo de los derechos a la pluralidad informativa de todos los españoles. En cambio, otros partidos, como UPyD, han sido continuamente ignorados y ninguneados en la labor informativa de la cadena. En otras ocasiones además, cuando estos partidos políticos han tenido la suerte de ser nombrados, se han manipulado vídeos para hacer parecer que se decía lo contrario de lo que realmente se dijo, como en el caso de la postura de la formación magenta en el asunto del gobierno de Asturias. Ojalá se tratara de un caso aislado, pero ha ocurrido ya en numerosas ocasiones tanto con UPyD como con otros partidos no representados dentro del “Consejo de Manipulación“. Es por eso que sería bueno para todos los españoles la despolitización total del ente público para que éste pueda ofrecer un verdadero servicio informativo plural. Recordemos que sin información plural no hay libertad para elegir una opción política. Sin libertad para elegir no existe una verdadera democracia y, por lo tanto, esta actitud de RTVE es totalmente antidemocrática.

 Para concluir este artículo, me gustaría destacar una cuestión que atañe a no pocas cadenas públicas: el salario de sus directivos. El siguiente vídeo, de la diputada Irene Lozano en la comparecencia del Presidente del Consejo, habla por sí solo sobre este tema:

Mi teoría paranoica sobre YPF

Puede que este artículo reciba muchas críticas. No me importa, simplemente quiero hacer reflexionar a la gente sobre una idea que me ha rondado la cabeza. ¿Puede que el tema de la nacionalización de YPF por parte del gobierno argentino no sea más que una pantalla de humo para tapar las graves deficiencias del gobierno de Rajoy? ¿Una sofisticada estrategia para frenar la escabechina de perdida de intención de voto hacia el partido del gobierno?

Tal y como explicó de forma excelente  en el artículo Argentina se plantea nacionalizar YPF, el gobierno argentino también tiene problemas internos de apoyo popular. ¿Sería descabellado pensar en un pacto hispanoargentino para fomentar la cohesión interna de sus respectivos países para fortalecer a sus gobiernos? Los posibles escenarios potenciales podrían ser variados: desde un pacto con la complicidad de la propia Repsol, a un arreglo directo de ambos gobiernos sin pasar por la petrolera en el que incluso Argentina podría pagar a España en cash, deuda soberana o cualquier otro tipo de favor.

Sería interesante recordar uno de los puntos de las “Diez estrategias de manipulación” de Noam Chomsky:

Crear problemas y después ofrecer soluciones

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
 Por último añadir un tweet relacionado que me ha resultado llamativo, y a la vez cargado de razón:

¿Qué tengo para apoyar mi teoría? Absolutamente nada, pero no me gusta tragarme todo lo que me dicen de forma acrítica. Lo más probable es que no tenga razón. Aún así, una cosa es segura: el PP va a utilizar este tema para tapar sus vergüenzas, para que la gente se olvide de otros asuntos más graves, para exaltar los sentimentalismos nacionales de los ciudadanos y, en definitiva, para intentar reconciliar al país con el gobierno a través de la lucha contra un enemigo externo.

Crisis Argentina - España

Respondiendo a Alberto Garzón (IU)

Alberto Garzón, parlamentario por Izquierda Unida, ha incluido una entrada en su blog en la que burdamente trata de identificar a UPyD con la extrema derecha.

Me parece completamente insultante el artículo. Primero, porque es un completo insulto a la inteligencia de los lectores. Segundo, porque es un claro ejemplo sobre cómo manipular y mentir. Y tercero, porque es un grave insulto a los miembros de UPyD y a sus votantes. Se nota que hay campaña electoral y hay que sacar la artillería pesada, pero tengan cuidado, señores de IU, de que la gente no se dé cuenta de lo que están haciendo, porque se les puede volver contra ustedes.

UPyD no gusta a su partido, Izquierda Unida, porque propone cosas lógicas, medidas coherentes para tratar de mover el statu quo que nos ha llevado a la situación actual. Algo parecido a lo que, bajo su punto de vista, pueda hacer IU, marcado por los viejos patrones izquierda-derecha. Por eso, como ven a UPyD un peligro que les puede robar fácilmente mucha parte de su electorado, pretenden pegarle una patada para enviarlo lo más lejos posible del espectro ideológico. De extrema izquierda a extrema derecha. Evitar el posible solapamiento.

Pues no, señores de IU, no cuela. Se les ve el plumero. La gente no es tonta, y con esta estrategia sólo conseguirán engañar a un pequeño puñado de ignorantes desinformados.

“Otras propuestas, sin embargo, les delatan: cuando UPyD habla de racionalizar el gasto público superfluo, y en especial cuando propone establecer límites al déficit público, asume partes fundamentales del programa político de la derecha más radical.”

O sea, ¿que decir que no se gaste el dinero público en cosas completamente inútiles es de ser derecha radical? ¿Pero estamos locos o qué? Ahora yo seré un derechoso radical por decir que las subvenciones al cine hay que redistribuirlas para que no se las queden los amigos del gobierno de turno, productoras sin ningún ánimo de crear películas y que existen sólo para las subvenciones. Ahora yo seré un derechoso radical por opinar que se han creado centenares de instituciones públicas que no sirven para nada con el único ánimo de enchufar a la gente del partido en ellas y así tenerla ocupada. Racionalizar significa racionalizar. No suprimir. Hacer las cosas desde un punto de vista racional y distribuir el dinero público de forma justa. Si eso es ser un derechoso radical, apaga y vámonos. ¿Qué proponen ustedes? ¿Barra libre para todos y otorgar dinero a mansalva sin preocuparse de quién lo recibe y qué hace con él?

Sobre lo del centralismo, estamos otra vez en lo mismo. A ver si se enteran de una vez. UPyD defiende un estado federal. Estado federal no es igual a Estado centralista. No sé si realmente es porque no se enteran de la película o porque les da igual todo y por lo tanto deciden pasar a la mentira y la manipulación directamente. Infórmese o deje de mentir (elija la opción que sea su caso).

Tras dejarle un comentario en el blog del señor Garzón -básicamente esta entrada escrita de manera más informal- se lo he comentado por Twitter en @agarzon. Me ha contestado lo siguiente:

Tienes otros artículos en el blog donde está más que explicado. Renunciar al eje ideológico fue la técnica del falangismo.

Yo le he contestado como he podido debido al escaso número de caracteres que permite Twitter:

¿Y? Matar a millones de personas también fue una técnica del comunismo y no por ello voy diciendo que IU es un partido genocida.

Poco espacio para debatir al respecto. Sin embargo, no me gustaría dejar de recomendar tanto a Alberto Garzón como a todos aquellos que defienden esas posturas tan insensatas, que se lean el siguiente artículo de la wikipedia y que reflexionen un poco: http://en.wikipedia.org/wiki/Reductio_ad_Hitlerum

Resumiendo la entrada de la Wikipedia: Reductio ad Hitlerum es una falacia de la forma “Adolf Hitler o el Partido Nazi apoyaban X; por lo tanto X debe ser malo”.

Por último, añadir, antes de que vayan a por mí, que no soy miembro de UPyD. Sólo soy una persona normal, que estuvo en las manifestaciones del 15-M en mi ciudad, que trata de informarse de todos los partidos políticos antes de ir a votar, y que incluso votó a IU en las últimas municipales, debido a que no se presentaba UPyD. Pero visto lo visto, no sé si debería hacerlo más, ya que creía que de lo que se trataba era de combatir el statu quo PPSOE realizando propuestas desde el sentido común, y tras leer este artículo me he decepcionado bastante tras comprobar la ausencia de éste en algunas personas de IU.

Si de verdad tienen ustedes la necesidad de llamar “populistas” a UPyD, desde luego me parecería muy paradójico porque desde IU también se lanzan propuestas parecidas a algunas propuestas de UPyD, como la reforma de la ley electoral. Para más inri, IU ha recibido muchas veces el calificativo de populista por parte del PPSOE. Que el PPSOE diga que UPyD es populista es normal, porque para ellos eso de escuchar lo que quiere el pueblo puede sonar a extraterrestre. Pero que lo diga IU es realmente triste, demagógico, incoherente y contradictorio.

Completamente decepcionado con ustedes.

La abstención no es negativa

Normalmente cuando se dan los resultados de unas elecciones se habla sobre el dato de la participación. Se comenta si es alta, si es baja, su variación respecto a otros años, etc. No obstante, lo más común es que en caso de que la participación sea considerada baja siempre se suele tomar como un dato negativo.

Y yo me pregunto, ¿por qué? ¿Debemos fomentar una participación alta del electorado aunque haya mucha gente que no tenga ni idea de lo que está votando? El dato de participación debería ser tomado como un dato aséptico, ni positivo ni negativo. En unas elecciones, ya no sólo me refiero a elecciones políticas, se debe ejercer el derecho al voto con responsabilidad. Antes que nada uno se debe informar de qué es lo que se está votando. Una vez informado al respecto, se deben conocer y valorar las diversas opciones que se ofrecen. Y si no se está dispuesto a hacer el esfuerzo de informarse, lo mejor es abstenerse. De acuerdo, puede que usted, que está leyendo este artículo, sí que cumpla las condiciones para un voto responsable, pero es que este texto va dirigido principalmente a un sector de población que seguramente jamás se topará con este escrito.

No quiero que se tome esto como una crítica hacia aquellas personas que no están interesadas en la política. Nada más lejos de la realidad. Considero que es una actitud completamente lícita. Cada uno tiene sus intereses personales y nadie tiene el derecho de entrometerse en ellos.

Para ilustrar mi posición, me gustaría poner un ejemplo. Imaginemos que estamos en una comida familiar y se decide cocinar una tarta de manzana. En la reunión tenemos a la abuela Encarni (ama de casa), a su marido Facundo (obrero jubilado), al hijo Pepe (chef de cocina), al hijo Manolo (ingeniero aeronáutico), a la hija María (jueza), al nieto Javier (estudiante de medicina), a la nieta Mónica (secretaria) y al vecino de enfrente Chen (dueño de un bazar). Ahora se dice que hay que decidir por votación la cantidad de ingredientes que hay que comprar. Normalmente no se haría así, pero es simplemente para ilustrar el ejemplo. Encarni y Pepe tienen conocimientos avanzados de cocina, Javier y Chen tienen conocimientos medios, y el resto no tienen ni idea de cómo hacer una tarta de manzana. Lo lógico sería que votasen Encarni, Pepe, Javier y Chen, y los demás se abstuvieran. ¿No es así?

En política lo que se promueve y lo que se fomenta es que Facundo, Manolo, María y Mónica, que no tienen ni idea de hacer tartas de manzana, decidan al respecto de la elaboración de ésta. Y no, no estoy sugiriendo que haya que cercenar el derecho de voto de estas personas, simplemente defiendo que no hay que promover que la gente vote, lo que hay que promover es que la gente se interese por la política y se informe al respecto. En lugar de gastar el dinero que se gasta en campañas institucionales en tiempos de elecciones fomentando la participación, se debería invertir en hacer llegar la política al ciudadano, en hacerles a éstos participes de ella, y en conseguir que la política cree un interés genuino en estas personas.

¿Cuántos de los que votaron en las últimas elecciones sabrían nombrar cinco partidos políticos dando una pequeña descripción de cada uno de ellos? Podríamos discutir sobre las estimaciones que daríamos, pero creo que en lo que coincidiríamos una mayoría de nosotros es que no sería un porcentaje muy elevado. ¿A quién le interesa que esta gente siga votando? A los mismos que han convertido las campañas electorales en meros productos de márketing. Aquéllos que pueden permitir pagarse enormes campañas con el dinero público de las subvenciones. Es la pescadilla que se muerde la cola, tengo mucha representación porque consigo muchos votos en las urnas, y consigo muchos votos en las urnas porque tengo mucha representación y por consiguiente me he podido pagar una fastuosa campaña de publicidad.

Algunos contraargumentarán al respecto que si hay poca participación la legitimidad de los resultados no sería la misma. Ese argumento es fácilmente desmontable con esta pregunta. ¿Quién tiene más legitimidad, aquél que ha ganado unas elecciones con el 20% de participación pero todos ellos sabían muy bien lo que estaban votando o el que las ha ganado con un 60%, de los que un gran porcentaje ha votado a unas siglas simplemente porque es lo que ha visto en los medios de comunicación y en las vallas publicitarias? Yo diría incluso que los segundos han corrompido el espíritu de la votación.

En conclusión, hace falta sentido común y humildad entre la gente. La humildad necesaria para admitir que si no tienes los conocimientos suficientes al respecto de un campo lo mejor es tener el sentido común y la responsabilidad de saber inhibirse uno mismo por propia voluntad. Porque si no la tarta de manzana tendremos que tirarla a la basura.

PD: Si alguien opina que esta entrada es contradictoria con el último artículo que publiqué en Vía Magenta, por favor, que se relea todo desde el principio porque significaría que no ha entendido nada.