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Nueva ley del aborto: ¿defensa del “nasciturus” o gallardonada?

Ante la futura reforma de la ley del aborto, repasemos las dos leyes que sobre este tema ha habido en democracia y analicemos la próxima ley que quiere aprobar el gobierno del Partido Popular:

Ley del aborto de 1985

La ley del aborto de 1985 despenalizaba la interrupción voluntaria del embarazo en tres supuestos:

  • Riesgo grave para la salud física o psíquica de la mujer embarazada (supuesto terapéutico).
  • Violación (supuesto criminológico).
  • Malformaciones o taras, físicas o psíquicas, en el feto (supuesto eugenésico).

De acuerdo con esta ley, bajo el supuesto criminológico se podía interrumpir el embarazo durante las primeras 12 semanas; bajo el supuesto eugenésico se podía abortar en las primeras 22 semanas; y se podía abortar en cualquier momento del embarazo en el caso terapéutico.

Ley del aborto de 2010

La ley del 2010 del gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, vigente actualmente, da un plazo para poder abortar de manera completamente libre, sin ningún supuesto que alegar. Este plazo son las primeras 14 semanas de embarazo. Este plazo aumenta hasta la semana 22 en casos de grave riesgo para la vida o salud de la madre o el feto. A partir de la 22ª semana sólo se puede abortar en dos supuestos:

  • Anomalías en el feto incompatibles con la vida.
  • Detección en el feto de una enfermedad extremadamente grave e incurable.

En esta ley las menores de 16 a 18 años pueden abortar sin autorización paterna.

Nueva ley que quiere aprobar el Partido Popular

La modificación que quiere aprobar ahora el gobierno del Partido Popular es mucho más restrictiva que la de 1985 ya que elimina los plazos de la ley socialista y reduce los supuestos de la ley de 1985 a los siguientes:

  • Violación.
  • Riesgo físico para la madre.
  • Riesgo psíquico para la madre.

Además, para certificar el supuesto de riesgo psíquico, la madre deberá seguir, como mínimo, los siguientes pasos:

  • Comunicar al ginecólogo o al médico de cabecera que quiere abortar.
  • Dos psiquiatras deben dar el visto bueno al aborto (los dos tienen que estar de acuerdo en que el embarazo produce en ella un «menoscabo importante y duradero en el tiempo»; si no, tendrá que seguir buscando hasta que consiga la firma de dos).
  • Mantener una entrevista con el asesor de servicios sociales.

Y digo como mínimo porque es posible que la mujer tenga que recurrir a más especialistas, puesto que la ley deja abierta esta puerta. Un vaga frase de la ley («En la medida que fuera necesario podrán intervenir otros profesionales o especialistas») podría permitir que, si a la Administración no le convencen los informes de los médicos que atendieron a la mujer inicialmente, obliguen a ésta a buscar más opiniones.

¿Y han notado que ya no hay supuesto de malformación del feto? En este caso la mujer debe buscar a un especialista que certifique dicha malformación y a un psiquiatra que verifique que dicha malformación supone un riesgo para su salud psíquica.

Ninguno de los especialistas que aprueben el aborto (psiquiatras o ginecólogos que verifiquen una malformación) debe trabajar en el mismo centro donde se va a producir el aborto.

El aborto es un debate mucho más sencillo de lo que sale muchas veces en tertulias televisivas. No se trata tanto de un derecho de la madre (que no se me escandalice nadie) como de cuándo consideramos que comienza una vida humana. Y éste es el quid de la cuestión, y no otro. Si se considera que la vida humana comienza en el momento de la unión de un espermatozoide con un óvulo, no se podría permitir la interrupción voluntaria del embarazo en ningún caso, exceptuando el de riesgo físico grave para la madre (ahí yo creo que sí, porque entraría en juego la vida de otra persona). Y pongo un ejemplo. Si una mujer da a luz y no quiere tener ese niño, podemos decirle que lo dé en adopción, pero nunca podría asesinarlo, por mucho que sea su hijo, ya que es una vida independiente de ella. Si se considera que la vida humana comienza en el momento de la concepción, no se podría permitir el aborto en ningún caso. Ay, amigo Gallardón, tampoco en el de violación. ¿O permitiríais que una mujer asesinase a su hijo, ya nacido, si éste fue concebido fruto de una violación? El hecho de que Ruiz Gallardón quiera permitir el aborto en caso de violación da a entender, a mi parecer, que ni él mismo se cree que el aborto sea un asesinato, ya que si lo considerase un asesinato no podría permitirlo tampoco en este caso. Y siento ser tan tajante, pero es que es así. En países no desarrollados no es inusual que mujeres que han sido violadas queden embarazadas, tengan a su hijo, lo críen y lo quieran. Si consideras el aborto un asesinato, amigo Gallardón, no puedes consentirlo en caso de violación.

Yo estoy a favor de una ley de plazos. Y voy a defender en el siguiente párrafo por qué creo que es la mejor ley. Creo que para evitar abortos lo mejor sería mejorar la educación sexual para evitar embarazos no deseados. Y en el caso de los embarazos no deseados, ante la falta de consenso sobre cuándo comienza una vida humana, si una mujer no quiere seguir adelante con ese embarazo, la interrupción voluntaria del embarazo me parece la solución menos mala. Creo que se puede llegar a un consenso político sobre un plazo razonable en el que el aborto no sea punible en ningún caso. Este plazo debe estar basado en el desarrollo que tenga el feto al final de dicho plazo. Por supuesto que es algo arbitrario (igual que es arbitrario fijar la mayoría de edad a los 18 años) pero repito que me parece la solución menos mala. Porque desde luego lo que me parece totalmente arbitrario es poner unos supuestos.

¿Por qué una violación es motivo para abortar y no lo es una mala situación económica? Como ya he dicho, nadie diría que hay que asesinar a un bebé que nació fruto de una violación. O se considera el aborto un asesinato o no se considera, pero posturas intermedias son una tontería.

Una ley de plazos (con un plazo razonable en el que el feto no esté muy desarrollado) en la que se informe a la madre de todas las alternativas al aborto (ayudas a la maternidad, posibilidad de dar al futuro bebé en adopción…), pudiendo alargar el plazo en determinados casos (malformación detectada tarde, riesgo físico para la madre…) es la solución menos mala a este problema. Y digo menos mala porque no crean que a mí el aborto no me da ciertos reparos éticos (como digo es muy difícil decir el momento exacto en el que comienza una vida humana), pero obligar a la fuerza a una mujer a terminar un embarazo no va a resolver problemas, sólo los va a generar. Por ejemplo, primer problema que veo a la vista es que con esta nueva ley se va a dar la circunstancia de que profesionales sanitarios (los psiquiatras) van a tener que tratar a las mujeres embarazadas prácticamente como “locas” para así permitirles abortar, cuando todos sabemos que las mujeres embarazadas que toman la decisión de abortar no tienen ningún problema psiquiátrico ni psicológico, ni lo van a tener, tengan al niño o no.

La ley del 2010 de Rodríguez Zapatero tenía un “pero” importante, que era el que las menores de 16 y 17 años podían abortar sin permiso paterno (cuando las chicas de esta edad no pueden ni hacerse un tatuaje sin ese permiso). El Partido Popular podría haber aprovechado su mayoría absoluta para eliminar ese aspecto pero manteniendo el resto de la ley igual. Esto no hubiese armado ningún ruido; pero en lugar de eso ha decidido usar el aborto como arma arrojadiza para dividir a la sociedad entre abortistas y pro-vida.

Si realmente al Partido Popular le preocupase la maternidad de las mujeres y que disminuyese el número de abortos aumentaría las ayudas a la maternidad. Esto sí que haría disminuir el número de abortos y no leyes de supuestos sin ningún sentido.

Por cierto, no sé si saben que desde la entrada en vigor de la ley de plazos del 2010, el número de abortos en España ha descendido. Y es que una ley de plazos no necesariamente tiene que suponer un aumento del número de abortos. Sobre todo si fuese unida de más ayudas para la maternidad.

Gallardón y el aborto

Hace ya unos meses, el ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón generó bastante polémica con esta declaración en el Congreso, en la que justificaba un cambio en la legislación de la ley del aborto apelando al derecho de las mujeres a ser madres:

Estas declaraciones dolieron mucho a los partidarios del aborto tanto por las declaraciones en sí como por venir del ex-alcalde de Madrid, que hasta esas declaraciones era considerado por la izquierda como de lo más “progre” que había en el PP.

En la legislatura anterior de José Luis Rodríguez Zapatero se había aprobado una ley del aborto que consistía en una ley de plazos en la que por debajo de esos plazos que fija la ley, el aborto era completamente libre mientras que por encima de esos plazos se dificultaba éste. Esta ley modificó la anterior legislación que no permitía el aborto libre sino sólo bajo tres supuestos: riesgo grave para la salud física o psíquica de la mujer embarazada (supuesto terapéutico), violación (supuesto criminológico) y malformaciones o taras, físicas o psíquicas, en el feto (supuesto eugenésico). El hecho de que uno de los supuestos hablase de riesgo para la salud psíquica de la madre suponía en la práctica el aborto libre, puesto que era un supuesto muy difícilmente medible y por tanto manipulable.

La actual ley de plazos, que aún sigue vigente, ha sido recurrida por el Partido Popular al Tribunal Constitucional, que aún debe pronunciarse. En cualquier caso el Partido Popular concurrió a las elecciones generales del 2011 prometiendo un cambio en esta ley. En su programa electoral para esas elecciones podemos leer lo siguiente:

La maternidad debe estar protegida y apoyada. Promoveremos una ley de protección de la maternidad con medidas de apoyo a las mujeres embarazadas, especialmente a las que se encuentren en situaciones de dificultad. Impulsaremos redes de apoyo a la maternidad. Cambiaremos el modelo de la actual regulación sobre el aborto para reforzar la protección del derecho a la vida, así como de las menores.

En general, podemos resumir las posturas antiabortistas y las proabortistas en dos concepciones distintas:

  • La gente contraria al aborto que piensa que habría que ilegalizarlo piensa que la vida humana comienza desde el mismo momento de la concepción y que por tanto al ponerle freno se estaría incurriendo en un asesinato.
  • La gente partidaria del aborto piensa que la vida humana no comienza hasta unas semanas después de la concepción (una vez se haya empezado a formar el sistema nervioso del ser humano en formación) y que por tanto antes no se puede hablar de asesinato si se decide poner fin al embarazo. Por tanto, el aborto voluntario debe ser una decisión que tome la mujer embarazada.

No es objetivo de esta entrada dictaminar cuál de las dos posturas lleva razón, sino debatir los argumentos que ha utilizado el ministro de Justicia para defender que se modifique la actual ley del aborto. El ministro de Justicia ha hablado del “derecho de la mujer a ser madre”. Sinceramente, me chirría mucho que en un debate sobre el aborto se hable del “derecho de la mujer a ser madre”. Porque cuando hablamos de embarazos no deseados estamos hablando de mujeres que se han quedado embarazadas por accidente, por un descuido en el uso de métodos anticonceptivos o simplemente por dejación en el uso de éstos. ¿Qué razones tienen estas mujeres para no querer quedarse embarazadas? Vete a saber, algunas no querrán por problemas económicos, otras no querrán por no perder su trabajo, otras no querrán por no tener pareja estable, otras no querrán porque no les gustan los niños… Sí, dentro de estas mujeres que se quedan embarazadas por accidente habrá algunas que deseen ser madres y que “no se lo puedan permitir”, con lo cual se podría pensar que el ministro de Justicia está pensando en las mujeres cuando hizo estas declaraciones que a la postre resultaron tan polémicas.

Sin embargo, ¿qué pasa con las demás mujeres que no queriendo tener hijos -al menos en el presente, por las razones que sean- toman los métodos anticonceptivos adecuados para no quedarse embarazadas? Como estas mujeres no van a engrosar las listas de abortos realizados al año en España el PP no habla de ellas. Y es que hay muchas mujeres que por la situación económica actual, por la falta de ayudas, por un trabajo inestable que perderían en caso de quedarse embarazadas, etc, toman medidas para no quedarse embarazadas. ¿Qué ha hecho el Partido Popular por ellas? ¿Ha tomado el Partido Popular alguna medida en los últimos meses que ayude a que las mujeres que así lo deseen puedan tener hijos? Lo cierto es que no, pero con la palabrería vacía del ministro de Justicia el Partido Popular consigue atraer votos de gente que está en contra del aborto -postura ésta que yo no estoy criticando para nada y que me parece muy respetable-, sin que realmente haya hecho nada por disminuir el número de abortos y sin que haya hecho nada para ayudar a las mujeres que quieran ser madres a serlo. Y digo palabrería vacía porque si nos ponemos desde el punto de vista de los antiabortistas “puros”, el aborto debería ser prohibido salvo casos excepcionalísimos -como embarazos de riesgo que puedan suponer la muerte de la madre-. Y el PP no va a hacer eso, porque no se atreve.

Todavía queda por concretar qué va a hacer Alberto Ruiz-Gallardón con la ley del aborto, pero todo parece indicar que no va a buscar consenso con la oposición en un tema tan sensible como éste. Repasemos brevemente las posturas de los partidos de ámbito nacional de la oposición sobre este tema: tanto PSOE como IU están a favor de mantener la legislación actual; por otra parte, UPyD quiere cambiar la parte de la ley en vigor en que se autoriza a abortar a una menor de edad sin autorización paterna (lo pueden hacer las menores de edad que tengan 16 ó más; en cambiar esto UPyD parece que coincide con el PP); además, UPyD quiere una ley de plazos pero consensuada con todos los partidos políticos.