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Nuestro ovillo ideológico

Nuestro ovillo ideológico

El conjunto de ideas que tenemos forman nuestro ovillo

Ideología en cierta manera tenemos todos aunque no sepamos cómo encasillarla en alguna etiqueta. Cada uno tenemos una especie de conjunto de ideas que más o menos son coherentes entre sí y que todo junto forma el conglomerado de nuestro pensar político.  Nuestro particular ovillo de ideas.

El problema viene cuando convertimos esas ideologías en etiquetas vacías para no pensar. Nuestra forma de dar respuesta a las realidades que nos rodean se convierte en algo sectariamente automatizado.

¿Es X de mi etiqueta ideológica?

  • Sí—> X es bueno.
  • No–> X no es bueno.

El proceso deseable sería el inverso. ¿Es bueno X? Sí/No/Sí, pero mejor así/No, pero si le añadimos esto a lo mejor/etc. Y una vez pensado y racionalizado por uno mismo al respecto, añadirlo a tu ovillo personal ideológico para que encaje. Si lo nuevo que has añadido es incoherente con lo que ya había en tu ovillo, ocurrirán dos cosas: o la nueva idea será rechazada o tu ovillo se va a reestructurar para que quepa la nueva idea. Es decir, se replantearán de nuevo convicciones ya asentadas.Es simplemente un mecanismo que utiliza el cerebro para dar explicación al mundo manteniendo una coherencia interna aceptable. Según nuestra bola de lana se vaya haciendo más grande, nuestra madurez política será mayor.

¿Y qué partido político se ajusta más a mis ideas?

Esto es labor personal de cada uno: investigar lo máximo posible de cada alternativa con la información más fidedigna posible. Hoy en día me atrevería a decir que más de la mitad de lo que se dice por ahí de muchos partidos es directamente falso. Por lo que hay que estar atento para saber separar la verdad de la mentira. Los medios de comunicación intervienen decisivamente en esta intoxicación informativa, incluso las redes sociales últimamente. Para que disminuya la probabilidad de que nos cuelen un bulo hay que tomar información del mayor número de ámbitos posibles para poder hacerse una idea aproximada. Y sobre todo acudir a las fuentes originales. Si un medio dice: “Pepe ha dicho esto en la radio.” Pues antes que creerte lo que dice el medio, el deber de uno que quiere estar informado es ir directamente al audio de lo dicho en radio para informarse de las palabras exactas, sin filtrar, de lo que se ha dicho. Sólo así, con una labor personal de búsqueda inquieta por la verdad lograremos aportar nuestro granito para la mejora de nuestra sociedad.

A más información veraz, más democracia.

A más información manipulada, menos democracia.