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Las tarjetas opacas sobre la mesa

En la prensa se está hablando mucho de las tarjetas opacas, con las que gente como Rato, Blesa y toda esa caterva de parásitos se daban la buena vida a costa de Bankia, que tanto dinero nos ha costado, en lo que viene siendo uno de los mayores expolios de este país – y tristemente no el mayor por la cantidad de robos de guante blanco que se dan en nuestra tierra.

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¿Pero sabéis de qué no se habla? De que la Fiscalía, inicialmente, se negó a comenzar las investigaciones. Intervenido el Ministerio Fiscal por el cáncer que es la corrupción del PPSOE, y regido por el principio de jerarquía, los fiscales no podían o no querían actuar contra lo que se está demostrando como un enorme fraude.

Entonces, UPyD tomó el relevo, iniciando acciones judiciales con la querella contra Bankia, una de las mejores actuaciones de UPyD, sin dudas, por su relevancia y porque aspiraba a llevar a la realidad lo que es una ilusión de todos los españoles: que los gestores corruptos de Bankia, que nos habían robado a todos los ciudadanos, pagaran por sus delitos.

Los siguientes dos años han sido duros, llenos de guerras contra la mafia, sus bien pagados abogados y sobre todo, sus cortinas de humo en la prensa y su bien pagada propaganda (desde ahí sin dudas empezó el acoso y derribo contra UPyD, hasta entonces pretendían omitir al partido). Pero al fin se está sacando todo a la luz, a pesar de ellos y sus poderes.

En la página que os he puesto antes como hipervínculo: http://www.querella-bankia.es tenéis todo muy bien explicado, con todos los detalles del proceso, fechas de declaraciones, antecedentes, etcétera. Os recomiendo encarecidamente leerlo a todos los que no os dé igual la corrupción y queráis saber hasta donde llega todo. Por evidentes motivos, sólo saco de ahí este extracto:

El de Bankia es el caso que mejor simboliza el colapso del sistema financiero español: una caja de ahorros politizada, opaca y mal gestionada por unos directivos y consejeros con sueldos millonarios, que se fusionó con otras cajas en su misma situación por una decisión política, cuya salida a bolsa se anunció a bombo y platillo, que participó en el engaño de las preferentes y que, finalmente, fue salvada de la quiebra con dinero público tras el rescate de la Unión Europea al conjunto del sistema financiero español. Todo esto mientras en España se superaban los 5 millones y medio de parados y el país seguía hundiéndose en el pozo de la crisis más de cuatro años después de su estallido.

Pues bien, gracias a que UPyD y gente como Herzog no se conformaron con que esta gentuza se fuera de rositas, hoy por hoy tenemos una investigación en la que Rato y Blesa han tenido que pagar 19 millones de fianza, en la que ya nadie quiere avalarles y en la que, al fin, parece que van a llegar las responsabilidades penales.

Y gracias a esto también se ha demostrado la alta incidencia de casos no investigados por la Fiscalía, reforzando la idea de la necesidad de independencia del Ministerio Fiscal -recordemos que el juez no puede condenar a un corrupto si la Fiscalía politizada no acusa, salvo que lo haga alguien querellándose con el enorme coste que eso tiene, con lo que a menudo se da la impunidad de los corruptos. Esta independencia de la justicia, tanto de los órganos judiciales como de la Fiscalía y la policía es uno de los pilares de UPyD. Y junto con cosas como esta querella contra Bankia, el motivo de que tengan mi voto.

Con esta lucha por la justicia en el caso Bankia que cuesta dinero, sudor y sangre, y con cosas como que se negaran a participar en el reparto de la la televisión y la justicia vasca, a entrar en la empresa pública en Murcia, a entrar en el Consejo de Administración de la Caja de Ávila y de la Caja de Burgos así como renunciando a nombrar cargos politizados de TVE y TeleMadrid, UPyD demuestra que su lucha contra la corrupción no es solo palabras.

Guía de las elecciones catalanas

Tasas de paro más altas que en otras comunidades autónomas teóricamente más “pobres”, hospitales cerrados, impagos a los geriátricos, copago sanitario, profesores despedidos… parece que estos problemas no preocupan a una parte importante de los catalanes puesto que el debate en esta campaña electoral se está centrando únicamente en el soberanismo: independencia sí o no. O puede que los problemas mencionados sí que preocupen a los catalanes y que lo que ocurra es que el nacionalismo catalán ha trasladado a la opinión pública la idea de que esos problemas son culpa del resto de España. En cualquier caso, nos encontramos frente a una campaña en la que se va a hablar muy poquito de economía y mucho de identidad “nacional” catalana.

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¿Especuladores o políticos?

O “de cómo tirar balones fuera”.

De un tiempo a esta parte, la prensa española ha venido haciéndose eco de las consignas repetidas y repetidas por los partidos políticos sobre la especulación que se produce sobre la deuda española. Por ejemplo, ABC afirmaba la existencia de ataques especuladores contra nuestra economía, y anunciaba hace un par de meses que De Guindos contactaba con Mario Draghi para tratar de luchar contra esta especulación. De Guindos ha llegado a afirmar recientemente que “está convencido de que la penalización en los mercados que estamos sufriendo hoy no se corresponde con los esfuerzos ni con la potencialidad de la economía española“, como si fuera algo fruto de una suerte de conspiración y no se correspondiera con la realidad. Por su parte, el PSOE ha optado por defender también que existe una combinación de ataques especuladores y una concurrente pasividad del BCE, que permite que esto pase. Así, Rubalcaba salió defendiendo también esta postura del enemigo exterior, donde el gobierno de España y la casta política española no tienen la culpa de lo que está pasando, porque se debe a un ataque especulador que no se corresponde con la realidad, y donde quien debería evitar esta situación es el BCE. Pero, ¿este conjunto de afirmaciones refleja la realidad? Cabe preguntarse: ¿nuestros problemas provienen de la especulación?

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Respondiendo a Alberto Garzón (IU)

Alberto Garzón, parlamentario por Izquierda Unida, ha incluido una entrada en su blog en la que burdamente trata de identificar a UPyD con la extrema derecha.

Me parece completamente insultante el artículo. Primero, porque es un completo insulto a la inteligencia de los lectores. Segundo, porque es un claro ejemplo sobre cómo manipular y mentir. Y tercero, porque es un grave insulto a los miembros de UPyD y a sus votantes. Se nota que hay campaña electoral y hay que sacar la artillería pesada, pero tengan cuidado, señores de IU, de que la gente no se dé cuenta de lo que están haciendo, porque se les puede volver contra ustedes.

UPyD no gusta a su partido, Izquierda Unida, porque propone cosas lógicas, medidas coherentes para tratar de mover el statu quo que nos ha llevado a la situación actual. Algo parecido a lo que, bajo su punto de vista, pueda hacer IU, marcado por los viejos patrones izquierda-derecha. Por eso, como ven a UPyD un peligro que les puede robar fácilmente mucha parte de su electorado, pretenden pegarle una patada para enviarlo lo más lejos posible del espectro ideológico. De extrema izquierda a extrema derecha. Evitar el posible solapamiento.

Pues no, señores de IU, no cuela. Se les ve el plumero. La gente no es tonta, y con esta estrategia sólo conseguirán engañar a un pequeño puñado de ignorantes desinformados.

“Otras propuestas, sin embargo, les delatan: cuando UPyD habla de racionalizar el gasto público superfluo, y en especial cuando propone establecer límites al déficit público, asume partes fundamentales del programa político de la derecha más radical.”

O sea, ¿que decir que no se gaste el dinero público en cosas completamente inútiles es de ser derecha radical? ¿Pero estamos locos o qué? Ahora yo seré un derechoso radical por decir que las subvenciones al cine hay que redistribuirlas para que no se las queden los amigos del gobierno de turno, productoras sin ningún ánimo de crear películas y que existen sólo para las subvenciones. Ahora yo seré un derechoso radical por opinar que se han creado centenares de instituciones públicas que no sirven para nada con el único ánimo de enchufar a la gente del partido en ellas y así tenerla ocupada. Racionalizar significa racionalizar. No suprimir. Hacer las cosas desde un punto de vista racional y distribuir el dinero público de forma justa. Si eso es ser un derechoso radical, apaga y vámonos. ¿Qué proponen ustedes? ¿Barra libre para todos y otorgar dinero a mansalva sin preocuparse de quién lo recibe y qué hace con él?

Sobre lo del centralismo, estamos otra vez en lo mismo. A ver si se enteran de una vez. UPyD defiende un estado federal. Estado federal no es igual a Estado centralista. No sé si realmente es porque no se enteran de la película o porque les da igual todo y por lo tanto deciden pasar a la mentira y la manipulación directamente. Infórmese o deje de mentir (elija la opción que sea su caso).

Tras dejarle un comentario en el blog del señor Garzón -básicamente esta entrada escrita de manera más informal- se lo he comentado por Twitter en @agarzon. Me ha contestado lo siguiente:

Tienes otros artículos en el blog donde está más que explicado. Renunciar al eje ideológico fue la técnica del falangismo.

Yo le he contestado como he podido debido al escaso número de caracteres que permite Twitter:

¿Y? Matar a millones de personas también fue una técnica del comunismo y no por ello voy diciendo que IU es un partido genocida.

Poco espacio para debatir al respecto. Sin embargo, no me gustaría dejar de recomendar tanto a Alberto Garzón como a todos aquellos que defienden esas posturas tan insensatas, que se lean el siguiente artículo de la wikipedia y que reflexionen un poco: http://en.wikipedia.org/wiki/Reductio_ad_Hitlerum

Resumiendo la entrada de la Wikipedia: Reductio ad Hitlerum es una falacia de la forma “Adolf Hitler o el Partido Nazi apoyaban X; por lo tanto X debe ser malo”.

Por último, añadir, antes de que vayan a por mí, que no soy miembro de UPyD. Sólo soy una persona normal, que estuvo en las manifestaciones del 15-M en mi ciudad, que trata de informarse de todos los partidos políticos antes de ir a votar, y que incluso votó a IU en las últimas municipales, debido a que no se presentaba UPyD. Pero visto lo visto, no sé si debería hacerlo más, ya que creía que de lo que se trataba era de combatir el statu quo PPSOE realizando propuestas desde el sentido común, y tras leer este artículo me he decepcionado bastante tras comprobar la ausencia de éste en algunas personas de IU.

Si de verdad tienen ustedes la necesidad de llamar “populistas” a UPyD, desde luego me parecería muy paradójico porque desde IU también se lanzan propuestas parecidas a algunas propuestas de UPyD, como la reforma de la ley electoral. Para más inri, IU ha recibido muchas veces el calificativo de populista por parte del PPSOE. Que el PPSOE diga que UPyD es populista es normal, porque para ellos eso de escuchar lo que quiere el pueblo puede sonar a extraterrestre. Pero que lo diga IU es realmente triste, demagógico, incoherente y contradictorio.

Completamente decepcionado con ustedes.

¿Para qué existen los partidos políticos?

Edward Bloom dice en Big Fish que, cuando vayas a contar algo, “no deberías empezar con una pregunta, porque la gente intenta contestar las preguntas”. Así que yo debería haber titulado esta entrada algo así como “Lo fascinante de los partidos políticos es que…”.

Pues bien, lo fascinante de los partidos políticos es que las anécdotas más insignificantes te dicen mucho más que las palabras grandilocuentes de los mítines o los programas electorales. O eso es lo que voy a intentar demostrar a continuación. ¿Cómo? Pues a través de un par de anécdotas:

Mi prima pertenece a las Nuevas Generaciones del Partido Popular. Naturalmente, esto no tiene nada de malo. Un día, discutiendo amistosamente sobre la bondad o no de que los partidos tengan “juventudes”, me dijo algo que jamás diría un alto dirigente de uno de esos partidos pero que, tal vez precisamente por eso, encierra una gran verdad: “Tienes que demostrar que eres útil para el partido”. Simple, conciso, claro. Mi prima no lo dudó ni un momento, no vio nada malo en ello. Sin duda porque lo ve como algo natural. Es así: los grandes partidos necesitan ver si la gente joven que se les acerca puede serles de utilidad. ¿Y cómo lo prueban? Pues como se ha hecho toda la vida: encargándoles todo lo “encargable” y más, para que las altas esferas del partido no tengan que mover un dedo y puedan relajarse en sus bien merecidas poltronas. Como los becarios, pero sin ver un duro. Restan dos posibilidades, que se harten de pringar y se larguen con la misma fuerza con la que llegaron, pero sin ninguna confianza en el sistema; o que traguen con carros y carretas para seguir formando parte de eso, con la esperanza de que algún día se fijen en ellos para “algo más”.

Pero en esas altas esferas nadie cuenta todo eso, porque saben que no debería ser así. Porque los miembros de un partido deberían trabajar para los ciudadanos, no para el partido. Sólo alguien que, como mi prima, aún no esté corrompido por el ansia de poder puede ser tan inocente como para creer que no hay nada de malo en ello, cuando en el fondo está atentando contra la esencia de la democracia. Tal vez os parezcan fuertes mis palabras, pero no pienso desdecirme. Eso no es democracia, es otra cosa.

Otra anécdota la protagonizó la excandidata a encabezar la lista del PSOE a la Comunidad de Madrid, Trinidad Jiménez, cuando empezaba el revuelo por las primarias. En oposición a Gómez, la entonces futura exministra vino a decir algo así como que ella debía ser la cabeza de lista porque al ser más conocida tenía más posibilidades de ganar, y “ésa es la principal tarea de los partidos políticos, ganar elecciones”. Cuando escuché esto sentí mucho más asombro que durante la charla con mi prima, pues me parecía inconcebible que una persona con su experiencia política pudiese utilizar abiertamente semejantes términos. Confío plenamente en que los que estáis leyendo estas líneas comprendáis mi desconcierto. Cómo es eso de que los partidos están para… ¡ganar elecciones! Yo habría jurado que estaban para representar a los ciudadanos, para buscar lo mejor para todos: el bien común, o como cada uno quiera decirlo; como cantaba Labordeta, “esa gran utopía, la fraternidad”.

Así pues, esto no es sólo un desliz de una chica joven que no hace tanto que comenzó con gran ilusión su andadura en un partido político para hacer su contribución a la sociedad. No. Es que los partidos viejos ya ni siquiera se molestan en enmascarar sus verdaderas intenciones. Sus conciudadanos les importamos un pimiento. Lo único que les preocupa es seguir donde están y, si acaso, trepar un poco más alto. Y, por si algún ingenuo lo dudaba, ahora ya lo dicen abiertamente.

Catalaterapia

La Generalitat catalana ha elaborado un protocolo con el que se presiona a los empleados de la sanidad pública en aquella Comunidad Autónoma para que utilicen única y exclusivamente el catalán en su trato con el paciente, lo entienda éste o no.

Así lo hemos podido leer en distintos periódicos de tirada nacional, como, por ejemplo, El País.

No se trata de una broma, ni del argumento de una película berlanguiana, es lo que pasa en una región de España en el año 2012.

Es verdad que estamos acostumbrados a la desvergüenza con la que las autoridades comunitarias catalanas dirigen la política lingüística, pero esto parece demasiado.

¿De verdad pretenden que un médico que habla español perfectamente tenga que empeñarse en emplear el catalán aunque se halle ante un paciente que no entienda esa lengua?

¿Su idea es que, aún entendiendo ambos un idioma oficial común, el facultativo se dirija al enfermo en catalán, a sabiendas de que le va a costar hacerse entender, si es que lo logra?

A lo mejor, en las consultas catalanas se puedan escuchar expresiones como las que siguen:

“Señor Martínez, con más motivo debo atenderle en catalán, que sólo le quedan un par de meses de vida y va a andar muy justo de tiempo para aprender antes nuestra lengua nacional…”

“A ver, señor Pérez, le quedan un par de semanas. ¿Me entiende usted o se lo explico con manzanas?”

“Que le he dicho que se descubra, señora. No me mire con cara de tonta…”

No me lo puedo creer, os lo juro.

¿Es normal esto? No, no lo es. Lo normal es que si por la puerta de la consulta entra un paciente que se expresa en español, el médico le atienda en ese idioma oficial.

Quizá se trata de un nuevo tratamiento médico.

Quizá, efectivamente, no haya ninguna maldad en esta iniciativa.

Quizá, puestos a curar gripes, neumonías, fracturas, bronquitis, eczemas, tumores… sólo pretendan curar la peor enfermedad de todas, el desconocimiento de la única y verdadera lengua nacional catalana.

Quizá a todos los métodos curativos que manejan los facultativos de esa Comunidad, escayolas, enemas, antibióticos, radioterapia, quimioterapia, tengamos que añadir, a partir de ahora, uno nuevo, la catalaterapia.

Caciquismo

Rescato este fragmento del semanario republicano sevillano El Baluarte. Cualquier parecido con la actualidad ¿es pura coincidencia? Que cada cual saque sus propias conclusiones.

En el pueblo de Sanlúcar la Mayor nadie come, ni bebe, ni cobra, ni chupa, ni besa, más que los Pacheco.

El jefe de los conservadores es don Francisco Rodríguez Pacheco.

El alcalde, don Antonio Rouquier Suárez, es hermano político del segundo teniente de alcalde, don Antonio Pacheco.

Primer teniente de alcalde, don Eustaquio Pacheco.

Segundo teniente, don Antonio Pacheco.

Regidor-interventor, don Pablo Carrasquilla, hijo político de don Mariano Pacheco.

Regidor-síndico, don Tomás Cayuso, padre político de don Ramón Pacheco.

Depositario de los fondos municipales, don Francisco Solís, hermano político de don José Rodríguez Pacheco.

Secretario del Ayuntamiento, don Enrique Ramos, hermano político de don Narciso Iturriaga Pacheco. (…)

Administrador de bienes del Estado, don Francisco Pacheco.

Veterinario, don Francisco Pacheco.

Juez municipal, don Antonio Ramos, sobrino de don Francisco Pacheco (hijo). (…)

Administrador de consumos, don Marcial Rouquier, tío del alcalde.

Cabo de consumos, don Rafael Serrano, hijo político de don Eustaquio Pacheco. (…)

Y se acaban los Pacheco, porque en Sanlúcar la Mayor ya no hay más cargos públicos que ocupar. Los Pacheco en Sanlúcar la Mayor, como los Silvela o los Sagasta en Madrid, hacen copo hoy, como estos últimos lo hicieron en su época.

El Baluarte
17 de enero de 1904

La primera en la frente

No nos engañemos. Que nos espera un añito de Padre y Muy Señor mío lo sabíamos todos. Nadie ignora que la situación es muy mala, incluso crítica.

Era por ello, y por el pésimo bagaje que el anterior ¿Gobierno? lucía, que las elecciones del pasado 20 de noviembre se habían convertido en poco menos que un mero trámite. Sabíamos el ganador. Pocas dudas ofrecía su mayoría absoluta. Tan clara era la situación que, ahora, a toro pasado, sorprende la defensa a capa y espada que Mariano Rajoy hizo de su postura contraria a la subida de impuestos.

Los españoles sabíamos que vendrían muy mal dadas. No creo que un PP advirtiendo de una posible necesidad de incrementar la carga impositiva sobre los ciudadanos hubiera obtenido un resultado mucho peor en los comicios. Máxime, cuando su principal rival, el PSOE, e incluso el tercero en discordia, IU, también defendían esa necesidad.

Pero Mariano negó la mayor. Ha tardado muy pocos días, demasiado pocos, en desdecirse e incumplir tan importante promesa electoral. La excusa ya la tenemos más que oída. El déficit no es del 6 por ciento. Aparentemente, supera el 8.

¡Sorpresón! ¿Alguien dudaba de ésto antes del 20N? ¿Realmente creía el PP que se iba a encontrar con ese 6 por ciento mencionado? ¿Nos quieren hacer creer que se han topado, de sopetón, con él, y, de la misma, haciendo gala de una cintura fantástica, han tenido que modificar las medidas económicas que, por necesidad, ya ha tiempo tenían que tener meditadas? Porque, que iban a ganar lo sabían hace mucho.

No me lo creo.

Ha sido un error de Rajoy el enrocarse en una postura que, sabía, no tenía futuro. Y lo ha hecho consciente de que los españoles estamos tan bajos y desmoralizados por esta situación que, con tal de tener un ápice de esperanza, vamos a aceptar todo aquello que SE nos venga encima.

Pero, en mi opinión, también es un error desde el punto de vista económico. La recuperación tiene que llegar por vía de la demanda. Es imprescindible incentivar el consumo, dejar de sangrar el bolsillo del contribuyente y trabajar con los bancos para lograr que abran el grifo crediticio.

En mi caso, tengo claro que este año tendré que gastar menos. Sospecho que no voy a ser el único. ¿De qué nos sirve una reestructuración del mercado laboral que incentive el empleo si esa mano de obra no es necesaria? ¿Para qué vamos a contratar si, después, nuestra producción no va a ser comprada?

Me temo que hemos comenzado por el mal camino. Justo el contrario que deberíamos seguir. Y lo que mal empieza…