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Los puntos a mejorar en UPyD

Siempre he pensado que cuando uno siente simpatías o atracción a cierto partido político es porque las ideas que tiene se ven reflejadas en mayor o menor parte por dicho partido. Sin embargo, muchas veces vemos o intuimos que hay simpatizantes o afiliados que esperan a ver qué ideas salen del partido para defenderlas como si fuesen suyas. No sé qué pensará el común de la gente, pero creo que esto roza el sectarismo. Por eso veo como algo anecdótico, cuando no sospechoso, que se comulgue con todas y cada una de las ideas de una formación. Por ejemplo, muchos afines a Unión Progreso y Democracia defienden muchos de sus valores, pero no se cortan un pelo a la hora de decir qué no les gusta de la fomación y que podría mejorarse o eliminarse. Hay un claro y sano ejemplo en el foro Territorio Magenta —cuyo hilo ‘Cosas que no os gustan de UPyD’ animo a leer—. Esto no entra en conflicto a la hora de acatar ciertas resoluciones para no crear bandos irreconciliables, pero hay movimientos de diferente opinión, tales como la agrupación en la formación tanto de liberales como de socialdemócratas, en claro signo de transversalidad.

Muchos afiliados de UPyD ponen pegas, por ejemplo, a las altas cuotas de afiliación, motivadas por el intento del partido de autofinanciarse. Y este hecho termina repercutiendo en que muchos duden en dar este paso. Otro punto que siempre da quebraderos de cabeza son las campañas de bulos por prensa e Internet para desacreditar a la formación. Ésta muestra una cierta pasividad ante estos hechos y no da pronta respuesta, dejando todo el peso a simpatizantes ciberactivistas —quienes hacen lo que están en sus manos, pero en ciertas ocasiones no es suficiente y quedan los bulos como leyendas urbanas a lo largo del tiempo—.

También está el punto de que  resulta extraña la reiterada negativa de UPyD de formar coaliciones electorales con partidos que tienen muchos puntos en común, como Ciutadans en las anteriores elecciones autonómicas catalanas. Quizás esta postura magnifique en ciertas personas la idea de que existe altanería en algunos miembros del partido, basándose además en que pocas veces los portavoces del partido aplauden los aciertos y buenas ideas del resto de partidos o el poco ejercicio de autocrítica tras algunos malos resultados en los pasados comicios autonómicos. Por cierto, con el tema de la defensa de un bilingüismo libre y real, tal y como se defiende en las autonomías con varias lenguas oficiales, la web carece la opción de navegar en alguna de las lenguas cooficiales diferentes del castellano, cosa que le daría muchos apoyos y eliminaría suspicacias de ultranacionalismo españolista —el lobo que tiran las formaciones declaradamente nacionalistas—.

De puertas para dentro, muchos no ven con comodidad la gran fuerza que tiene el aparato interno. Han sido varias las veces donde a un candidato se la ha dado mucha publicidad frente al resto de ellos, por lo que este “favorito” casi siempre termina ganando las primarias. Incluso se ha advertido que hay poca claridad en los estatutos al hablar de la duración máxima de las gestoras provisionales, en casos de consejos locales o territoriales disueltos o dimitido: los estatutos establecen un plazo de dos meses para la asamblea territorial que reelija ese órgano, pero también establecen que puede prolongarse esa situación si existen circunstancias excepcionales. Tampoco a la larga hace bien el alto personalismo sustentado por Rosa Díez, que si bien es la principal promotora de la formación y unas de las mejores diputadas de estos últimos tiempos, opaca la aparición de nuevas caras (aparte de los famosos que se acercan a apoyar la formación) que puedan ser vistas como recambios.

Otro punto de dicotomía es su defensa de una España federal, que si bien plantea un freno a los desmanes nacionalistas, no llega a ser entendida por los españoles, que hoy por hoy en las encuestas claman por un Estado más centralizado. Relacionado con esto, un tema importante más y que desconcierta a muchos afiliados es la ausencia de defensa de la causa republicana cuando se defiende a bombo y platillo la igualdad real entre todos y cada uno de los españoles y la crítica a los privilegios —sobre todo a los forales—.

Algunos llegan a insinuar la poca presencia de UPyD en temas sociales, ya sea en las últimas manifestaciones, o en sus posturas sobre los temas de la prostitución, el aumento de gasto militar, la educación para la ciudadanía, el apoyo a las subvenciones estatales, la liberalización de horarios o el uso de reactores nucleares.

En fin, que como todas las cosas de este universo, no hay nada perfecto, pero muchos de los que estamos ilusionados con este proyecto podemos aportar nuestro granito de arena para ir mejorando poco a poco. Una actitud de crítica constructiva siempre ayuda y, en este caso, se recibe con brazos abiertos.

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Entrevista de los foreros de TM a José Canedo

Entrevista a José Canedo, candidato de UPyD a la Presidencia de la Xunta de Galicia, por los foreros de Territorio Magenta.

1) ¿Cómo se decidió a postularse como candidato a la Xunta? ¿Ha cambiado mucho su vida desde que lo decidió? (Xaviar)

Mis compañeros de partido me animaron a participar en las primarias y gracias a sus votos fui elegido.
Mi vida ha cambiado bastante, tengo la sensación de que a los días le faltan horas. Cuando me meto en cama y repaso lo que he hecho durante el día no me imaginaba que diera para tanto.

2) ¿Por qué el mensaje de UPyD no cala, de momento, en Galicia como lo hace en otras zonas de España? (UPyDiego)

Creo sinceramente que no calaba, pero que ahora empieza a calar. De todos modos queda mucho trabajo por hacer y muchas “ideas preconcebidas” en la ciudadanía en Galicia que cambiar sobre UPyD. Estamos en el camino para cambiarlo.

3) En caso de que UPyD sea decisiva para formar gobierno, ¿qué es lo que pedirá a cambio del apoyo? Sabemos que políticas, como en Asturias, pero más concretamente y aplicado al caso gallego, ¿qué es lo que ve más prioritario pedir? (Om)

Lo más prioritario será la reforma de la ley electoral, el eliminar diputaciones, investigación profunda y hasta el final del tema de las preferentes y medidas contundentes que favorezcan la transparencia para acabar con la corrupción.

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Tiempos difíciles para la Corona

Ante los últimos sucesos, la Corona Española ha estado en el centro de muchas miradas y el halo de intangibilidad y sobreprotección ha desaparecido para siempre. Durante el último año se han sucedido multitud de hechos que han puesto a la Familia Real en el ojo del huracán.

Uno de los casos más rimbombantes, y que han despertado las iras popular y mediática, ha sido el tema de las supuestas operaciones fraudulentas de Iñaki Urdangarín mediante su participación en Nóos y Aizoon, donde posiblemente se lucró incluso utilizando fundaciones de niños discapacitados como tapadera y numerosas cuentas en paraísos fiscales tales como Suiza e Islas Caimán. A pesar de las advertencias de la Casa del Rey para que dejase dicha actividad primero y de haberse trasladado a Washington después, mantuvo contactos con su socio Diego Torres y, según parece, el propio Rey siguió esporádicamente ayudando a su yerno en la consecución de varios contratos que terminaron en nuevos desvíos de dinero a sus cuentas. Además, las sospechas sobre la participación de su esposa, la infanta Cristina, también han circulado en corrillos periodísticos y en el ambiente judicial. El pseudosindicato Manos Limpias quiso encausarla y, tras varios episodios de lo más surrealistas —como el llamar a declarar o no a la esposa de Torres, o el intento de evitar la cárcel devolviendo una parte de lo defraudado—, las dudas sobre si la Duquesa de Palma sabía qué firmaba y qué se acordaba en las reuniones de la fundación siguen vigentes.

El accidente de escopeta de Froilán, primer nieto de Juan Carlos I, reveló que hubo una negligencia por parte de su padre a la hora de dejar usar a su propio hijo un arma prohibida para chicos de su edad. Aparte de las apreciaciones éticas que tengamos sobre la actividad cinegética y la poca gravedad de la herida, el delito parece que no va a juzgarse. Tiempo después ya no se escucha  si los juzgados de Soria siguen adelante en sus investigaciones, o si la posibilidad de multa ha sido descartada y olvidada. La personalidad de Froilán es una cosa que puede arreglarse con educación y normas de comportamiento, pero la negligencia de  Jaime de Marichalar es algo que no ha de dejarse sin más. Tampoco las actitudes altaneras de las infantas Pilar y Elena ayudan a conciliar a la población con la Familia Real, ni indican reflexión por parte de ésta.

Pero todo lo anterior queda eclipsado en gran parte por el accidente del Monarca en Botsuana cuando estaba de cacería de elefantes, acto ya de por sí rechazado por muchos españoles. Saliendo del país sin que apenas tuviesen constancia los miembros del Gobierno para ir a matar elefantes, hizo despertar la ira dormida de los ciudadanos. Importó poco que todo fuese sufragado por su contacto con la casa saudí Eyad Kayali: el Rey salió a darse un lujo cuando el paro y la crisis están golpeando a España con gran intensidad. Esa semana se olvidó de lo mucho que le preocupaba el paro juvenil y fue a Botsuana a disfrutar de una de sus aficiones. Si no hubiese acaecido el accidente de cadera nadie se habría enterado. Y, por si fuera poco, se reveló que estaba con su gran amiga Corinna Larsen (también conocida por su apellido de casada, Zu-Sayn Wittgenstein), representante personal del Rey con otras casas reales desde hace años y, según Pilar Eyre, su amante desde 2006. La tardanza de la Reina en acudir al hospital por no adelantar su regreso de Grecia, su fugaz visita y la inexistencia de celebración de sus bodas de oro indican que el matrimonio parece que lleva tiempo roto. Seguramente hubo mucho debate y análisis en la habitación del hospital, concretado en las sorprendentes disculpas de Juan Carlos I, inmediatamente aceptadas por la mayoría de la población. Pero esto no basta por sí solo, y la ínfima reducción del presupuesto para la Casa del Rey (2%) y la negativa del Gobierno de incluirla en la Ley de Transparencia han echado más leña al fuego.

La Corona está en sus horas más bajas de popularidad y en la final de la Copa del Rey se demostró que hay un descontento generalizado. Quizás para contrarrestarlo, la actividad del príncipe Felipe ha aumentado vertiginosamente, y el propio Rey ha encabezado una delegación empresarial por Latinoamérica para poder concretar algún contrato importante tras las últimas acciones de Argentina y Bolivia. Puede que sea necesaria una renovación completa en la institución, comenzando por la creación del tan ansiado Estatuto de la Corona y terminando con una abdicación. Una renovación que implique además más transparencia y más contacto con la ciudadanía. Todo esto puede ayudar, pero también se hace necesario que se baraje la posibilidad de llevar a cabo un referéndum, donde la poco consultada población española diga si sigue manteniendo su confianza en la monarquía o si está dispuesta a cambiar sus simpatías por una propuesta republicana.

Televisión pública sí, RTVE no

En estos tiempos de duros recortes en casi todo cabría analizar si hay lugar para mantener el enorme gasto que provoca la televisión pública española. Un gasto que ronda los mil millones de euros, del que no se recupera casi nada debido a la supresión de los anuncios que promovió el gobierno de Zapatero para eliminar competencia a los nuevos canales afines creados por Roures.

Desde luego soy de la opinión de que la televisión pública es necesaria debido a que las privadas, en su afán por conseguir audiencia, dejan de lado contenidos culturales que son necesarios para el enriquecimiento cultural de los ciudadanos. Muchos de estos canales privados se acaban sumando a la telebasura para atraer telespectadores o pueden no ofrecer una pluralidad informativa deseada. Los liberales más puristas abogan por la eliminación total de estos entes públicos, algo que considero inadecuado. Resulta un debate interesante, aunque el objetivo de este artículo es exponer por qué RTVE incumple algunos principios básicos que una televisión pública debería tener. Los desglosaré a continuación:

  • Producción propia: RTVE gasta bastante dinero en contratar programas producidos externamente. Estos recursos podrían ahorrarse si el 100% de los contenidos del ente público fueran generados dentro de la propia cadena. Aunque estos tuvieran que tener medios más modestos.
  • Austeridad: No es de recibo el coste tan alto que tienen algunos programas como La Hora de José Mota – un millón por capítulo – o Águila Roja – casi otro millón por capítulo –. Si tan rentables resultan, que se vendan estos programas a canales privados. Todos los  trabajadores deberían cobrar un sueldo acorde con el de cualquier español medio. Aquel que quiera un contrato de estrella que se vaya a la privada.
  • Grandes eventos deportivos: Los canales públicos no deben comprar los derechos de grandes eventos como la Champions League de fútbol, MotoGP, Fórmula 1, etc. Me consta que se van a dejar de comprar en un futuro, pero lo que no comprendo es por qué se han estado comprando hasta ahora, sobre todo desde que se ha eliminado la publicidad.
  • Películas y series: Sería importante también que tanto las películas como las series emitidas por el ente público deberían ser de producción propia como hemos dicho anteriormente.  Tal y como ya propuse en otros artículos de este mismo blog, obligaría a añadir películas españolas en las que ha habido participación económica por parte del Estado a la oferta de la televisión pública una vez salieran del circuito comercial de las salas de cine, para que todos los ciudadanos pudieran hacer uso y disfrute de ese patrimonio nacional.
  • Verdadera oferta cultural: Sería interesante fomentar en la parrilla  programas con contenidos divulgativos científicos y culturales en lugar de telenovelas venezolanas. El ejemplo a seguir es la magnífica Redes de Punset.
  • Verdadera pluralidad informativa: En la actualidad, el Consejo de RTVE está controlado todavía por el PSOE. Ha habido polémica estos días por el decreto del Gobierno de nombrar a dedo a los dirigentes de RTVE. No entiendo por qué ha causado tanta polémica, cuando el caso es que seguimos en la misma situación, sólo que ahora la manipulación vendrá del otro lado de la moneda. A falta de saber cómo se organizará a partir de este decreto, comentemos cómo estaba hasta ahora configurado este Consejo. Seis de sus once miembros (los del PSOE, UGT, CCOO, PCE/IU y ERC) simpatizan claramente con la línea marcada por el PSOE, mientras que el representante de CiU mantiene seguramente una postura ambigua. El resto son del PP. El resultado de todo esto es un atropello continuo de los derechos a la pluralidad informativa de todos los españoles. En cambio, otros partidos, como UPyD, han sido continuamente ignorados y ninguneados en la labor informativa de la cadena. En otras ocasiones además, cuando estos partidos políticos han tenido la suerte de ser nombrados, se han manipulado vídeos para hacer parecer que se decía lo contrario de lo que realmente se dijo, como en el caso de la postura de la formación magenta en el asunto del gobierno de Asturias. Ojalá se tratara de un caso aislado, pero ha ocurrido ya en numerosas ocasiones tanto con UPyD como con otros partidos no representados dentro del “Consejo de Manipulación“. Es por eso que sería bueno para todos los españoles la despolitización total del ente público para que éste pueda ofrecer un verdadero servicio informativo plural. Recordemos que sin información plural no hay libertad para elegir una opción política. Sin libertad para elegir no existe una verdadera democracia y, por lo tanto, esta actitud de RTVE es totalmente antidemocrática.

 Para concluir este artículo, me gustaría destacar una cuestión que atañe a no pocas cadenas públicas: el salario de sus directivos. El siguiente vídeo, de la diputada Irene Lozano en la comparecencia del Presidente del Consejo, habla por sí solo sobre este tema:

Voto inútil

Se habla a menudo de la utilidad de un voto. Que si un solo voto no vale nada, que si vale más un voto que otro al aplicar la ley electoral, que si es preferible votar a quien mejor te representa antes que a quien más posibilidades tiene de obtener escaño…

No es mi intención posicionarme ahora sobre qué votos son útiles, sino señalar un tipo frecuente de voto completamente inútil.

Históricamente, una gran cantidad de electores ha dado su voto a uno de los grandes partidos —a nivel nacional, regional o local— para evitar que gobernara el otro. No obstante, en ocasiones algún partido pequeño logra convencer a suficiente gente del error que supone formar parte de las fuerzas que balancean el péndulo de izquierda a derecha en la única dirección permitida sin pensar en frenarlo ni alterar en nada su movimiento.
Se logra así que la gente comprenda el valor de la pequeña bisagra, que completa la puerta y puede hacer que toda ella gire en el sentido deseado.

Pero, cuando esto ocurre y aparece ese pequeño partido en un parlamento fragmentado donde nadie goza de una mayoría suficiente, puede ocurrir que no esté a la altura de su particular victoria y caiga en el mismo error que había recriminado a sus potenciales votantes en elecciones anteriores. Es decir, puede ser que apoyen a uno de los grandes partidos para evitar a toda costa que gobierne el otro, sin pedir nada a cambio. Esto supone transferir todos los votos del pequeño al grande, convirtiendo el voto de sus electores en inútil, como si realmente estos hubieran otorgado en las elecciones un cheque en blanco a un gran partido  movidos por el rechazo hacia el otro.

Lo normal en un partido pequeño es que trate de rentabilizar sus pocos escaños, vendiendo caro su apoyo en cuestiones que no entren en contradicción con su programa a cambio de los puntos fundamentales del mismo. Se puede discutir hasta dónde puede llegar la exigencia de un partido: si debe poner un precio mínimo en la subasta y abstenerse si nadie lo paga o, por el contrario, abrir las pujas sin mínimo alguno para apoyar al mejor postor (aquél que acate un trozo mayor del programa, en cantidad o importancia).

Lo que no se puede discutir es que para que una subasta funcione y se obtenga el mejor precio posible es necesario que haya más de un postor. Es decir, el partido “bisagra” no puede anunciar de antemano que dará su apoyo a un partido concreto —excluyendo cualquier otra posibilidad— porque entonces no habrá competencia y éste no tendrá la necesidad de ofrecer nada.

Por eso mismo esta actuación convierte los votos recibidos en inútiles e indistinguibles de aquellos otorgados directamente al mayoritario al que se ayuda (puede que incluso, por efecto de la ley electoral, hubiera sido más útil para los votantes haber apoyado directamente a ese partido en vez de dividir sus votos). Y además de ser inútil esta conducta es injusta. No sólo se apoya gratuitamente a un partido, sino que se rechaza todo lo que otro ofrezca por mucho que esto sea o se rechaza una abstención en igualdad de condiciones —que los demás tampoco ofrezcan nada.

Creo que nadie dudará de que conformarse con lo que el gobernante quiera darte, después de asegurarle la presidencia y apoyo estable, no es una sagaz negociación sino una ridícula mendicidad. Es como si el panadero regalara el pan y luego aceptase “la voluntad”, en vez de establecer un precio suficiente de antemano. Y si hablamos de un bien escaso, como sin duda lo es el apoyo del único partido que puede hacer que gobierne uno u otro, la forma más “lucrativa” de negociación es la subasta.

Respondiendo a Alberto Garzón (IU)

Alberto Garzón, parlamentario por Izquierda Unida, ha incluido una entrada en su blog en la que burdamente trata de identificar a UPyD con la extrema derecha.

Me parece completamente insultante el artículo. Primero, porque es un completo insulto a la inteligencia de los lectores. Segundo, porque es un claro ejemplo sobre cómo manipular y mentir. Y tercero, porque es un grave insulto a los miembros de UPyD y a sus votantes. Se nota que hay campaña electoral y hay que sacar la artillería pesada, pero tengan cuidado, señores de IU, de que la gente no se dé cuenta de lo que están haciendo, porque se les puede volver contra ustedes.

UPyD no gusta a su partido, Izquierda Unida, porque propone cosas lógicas, medidas coherentes para tratar de mover el statu quo que nos ha llevado a la situación actual. Algo parecido a lo que, bajo su punto de vista, pueda hacer IU, marcado por los viejos patrones izquierda-derecha. Por eso, como ven a UPyD un peligro que les puede robar fácilmente mucha parte de su electorado, pretenden pegarle una patada para enviarlo lo más lejos posible del espectro ideológico. De extrema izquierda a extrema derecha. Evitar el posible solapamiento.

Pues no, señores de IU, no cuela. Se les ve el plumero. La gente no es tonta, y con esta estrategia sólo conseguirán engañar a un pequeño puñado de ignorantes desinformados.

“Otras propuestas, sin embargo, les delatan: cuando UPyD habla de racionalizar el gasto público superfluo, y en especial cuando propone establecer límites al déficit público, asume partes fundamentales del programa político de la derecha más radical.”

O sea, ¿que decir que no se gaste el dinero público en cosas completamente inútiles es de ser derecha radical? ¿Pero estamos locos o qué? Ahora yo seré un derechoso radical por decir que las subvenciones al cine hay que redistribuirlas para que no se las queden los amigos del gobierno de turno, productoras sin ningún ánimo de crear películas y que existen sólo para las subvenciones. Ahora yo seré un derechoso radical por opinar que se han creado centenares de instituciones públicas que no sirven para nada con el único ánimo de enchufar a la gente del partido en ellas y así tenerla ocupada. Racionalizar significa racionalizar. No suprimir. Hacer las cosas desde un punto de vista racional y distribuir el dinero público de forma justa. Si eso es ser un derechoso radical, apaga y vámonos. ¿Qué proponen ustedes? ¿Barra libre para todos y otorgar dinero a mansalva sin preocuparse de quién lo recibe y qué hace con él?

Sobre lo del centralismo, estamos otra vez en lo mismo. A ver si se enteran de una vez. UPyD defiende un estado federal. Estado federal no es igual a Estado centralista. No sé si realmente es porque no se enteran de la película o porque les da igual todo y por lo tanto deciden pasar a la mentira y la manipulación directamente. Infórmese o deje de mentir (elija la opción que sea su caso).

Tras dejarle un comentario en el blog del señor Garzón -básicamente esta entrada escrita de manera más informal- se lo he comentado por Twitter en @agarzon. Me ha contestado lo siguiente:

Tienes otros artículos en el blog donde está más que explicado. Renunciar al eje ideológico fue la técnica del falangismo.

Yo le he contestado como he podido debido al escaso número de caracteres que permite Twitter:

¿Y? Matar a millones de personas también fue una técnica del comunismo y no por ello voy diciendo que IU es un partido genocida.

Poco espacio para debatir al respecto. Sin embargo, no me gustaría dejar de recomendar tanto a Alberto Garzón como a todos aquellos que defienden esas posturas tan insensatas, que se lean el siguiente artículo de la wikipedia y que reflexionen un poco: http://en.wikipedia.org/wiki/Reductio_ad_Hitlerum

Resumiendo la entrada de la Wikipedia: Reductio ad Hitlerum es una falacia de la forma “Adolf Hitler o el Partido Nazi apoyaban X; por lo tanto X debe ser malo”.

Por último, añadir, antes de que vayan a por mí, que no soy miembro de UPyD. Sólo soy una persona normal, que estuvo en las manifestaciones del 15-M en mi ciudad, que trata de informarse de todos los partidos políticos antes de ir a votar, y que incluso votó a IU en las últimas municipales, debido a que no se presentaba UPyD. Pero visto lo visto, no sé si debería hacerlo más, ya que creía que de lo que se trataba era de combatir el statu quo PPSOE realizando propuestas desde el sentido común, y tras leer este artículo me he decepcionado bastante tras comprobar la ausencia de éste en algunas personas de IU.

Si de verdad tienen ustedes la necesidad de llamar “populistas” a UPyD, desde luego me parecería muy paradójico porque desde IU también se lanzan propuestas parecidas a algunas propuestas de UPyD, como la reforma de la ley electoral. Para más inri, IU ha recibido muchas veces el calificativo de populista por parte del PPSOE. Que el PPSOE diga que UPyD es populista es normal, porque para ellos eso de escuchar lo que quiere el pueblo puede sonar a extraterrestre. Pero que lo diga IU es realmente triste, demagógico, incoherente y contradictorio.

Completamente decepcionado con ustedes.

La abstención no es negativa

Normalmente cuando se dan los resultados de unas elecciones se habla sobre el dato de la participación. Se comenta si es alta, si es baja, su variación respecto a otros años, etc. No obstante, lo más común es que en caso de que la participación sea considerada baja siempre se suele tomar como un dato negativo.

Y yo me pregunto, ¿por qué? ¿Debemos fomentar una participación alta del electorado aunque haya mucha gente que no tenga ni idea de lo que está votando? El dato de participación debería ser tomado como un dato aséptico, ni positivo ni negativo. En unas elecciones, ya no sólo me refiero a elecciones políticas, se debe ejercer el derecho al voto con responsabilidad. Antes que nada uno se debe informar de qué es lo que se está votando. Una vez informado al respecto, se deben conocer y valorar las diversas opciones que se ofrecen. Y si no se está dispuesto a hacer el esfuerzo de informarse, lo mejor es abstenerse. De acuerdo, puede que usted, que está leyendo este artículo, sí que cumpla las condiciones para un voto responsable, pero es que este texto va dirigido principalmente a un sector de población que seguramente jamás se topará con este escrito.

No quiero que se tome esto como una crítica hacia aquellas personas que no están interesadas en la política. Nada más lejos de la realidad. Considero que es una actitud completamente lícita. Cada uno tiene sus intereses personales y nadie tiene el derecho de entrometerse en ellos.

Para ilustrar mi posición, me gustaría poner un ejemplo. Imaginemos que estamos en una comida familiar y se decide cocinar una tarta de manzana. En la reunión tenemos a la abuela Encarni (ama de casa), a su marido Facundo (obrero jubilado), al hijo Pepe (chef de cocina), al hijo Manolo (ingeniero aeronáutico), a la hija María (jueza), al nieto Javier (estudiante de medicina), a la nieta Mónica (secretaria) y al vecino de enfrente Chen (dueño de un bazar). Ahora se dice que hay que decidir por votación la cantidad de ingredientes que hay que comprar. Normalmente no se haría así, pero es simplemente para ilustrar el ejemplo. Encarni y Pepe tienen conocimientos avanzados de cocina, Javier y Chen tienen conocimientos medios, y el resto no tienen ni idea de cómo hacer una tarta de manzana. Lo lógico sería que votasen Encarni, Pepe, Javier y Chen, y los demás se abstuvieran. ¿No es así?

En política lo que se promueve y lo que se fomenta es que Facundo, Manolo, María y Mónica, que no tienen ni idea de hacer tartas de manzana, decidan al respecto de la elaboración de ésta. Y no, no estoy sugiriendo que haya que cercenar el derecho de voto de estas personas, simplemente defiendo que no hay que promover que la gente vote, lo que hay que promover es que la gente se interese por la política y se informe al respecto. En lugar de gastar el dinero que se gasta en campañas institucionales en tiempos de elecciones fomentando la participación, se debería invertir en hacer llegar la política al ciudadano, en hacerles a éstos participes de ella, y en conseguir que la política cree un interés genuino en estas personas.

¿Cuántos de los que votaron en las últimas elecciones sabrían nombrar cinco partidos políticos dando una pequeña descripción de cada uno de ellos? Podríamos discutir sobre las estimaciones que daríamos, pero creo que en lo que coincidiríamos una mayoría de nosotros es que no sería un porcentaje muy elevado. ¿A quién le interesa que esta gente siga votando? A los mismos que han convertido las campañas electorales en meros productos de márketing. Aquéllos que pueden permitir pagarse enormes campañas con el dinero público de las subvenciones. Es la pescadilla que se muerde la cola, tengo mucha representación porque consigo muchos votos en las urnas, y consigo muchos votos en las urnas porque tengo mucha representación y por consiguiente me he podido pagar una fastuosa campaña de publicidad.

Algunos contraargumentarán al respecto que si hay poca participación la legitimidad de los resultados no sería la misma. Ese argumento es fácilmente desmontable con esta pregunta. ¿Quién tiene más legitimidad, aquél que ha ganado unas elecciones con el 20% de participación pero todos ellos sabían muy bien lo que estaban votando o el que las ha ganado con un 60%, de los que un gran porcentaje ha votado a unas siglas simplemente porque es lo que ha visto en los medios de comunicación y en las vallas publicitarias? Yo diría incluso que los segundos han corrompido el espíritu de la votación.

En conclusión, hace falta sentido común y humildad entre la gente. La humildad necesaria para admitir que si no tienes los conocimientos suficientes al respecto de un campo lo mejor es tener el sentido común y la responsabilidad de saber inhibirse uno mismo por propia voluntad. Porque si no la tarta de manzana tendremos que tirarla a la basura.

PD: Si alguien opina que esta entrada es contradictoria con el último artículo que publiqué en Vía Magenta, por favor, que se relea todo desde el principio porque significaría que no ha entendido nada.

Delirios democráticos

La democracia española actual consiste en que el ciudadano vota cada cuatro años a los políticos que quiere que gobiernen las instituciones correspondientes. Punto final. Una vez pasadas las elecciones, el político ya ha obtenido lo que quería y no necesita nada más del ciudadano, por lo que comienzan a hacer y deshacer a su antojo generalmente a favor de sus intereses personales o del partido de turno. Podríamos hablar largo y tendido sobre los mecanismos que  la clase política dominante ha instaurado para perpetuarse en el poder, pero el objetivo de este artículo es diferente.

Mi intención es hablar sobre las posibilidades que las nuevas tecnologías nos brindan para darle una vuelta de tuerca a la política actual, hacer partícipes a los ciudadanos de las decisiones que se toman y dar un paso adelante en favor de una transparencia total. Seguramente lo habrán adivinado, estoy hablando de utilizar las redes informáticas como instrumento de participación política. Quizás hace diez años sería impensable proponerse algo así, pero en pleno 2012, existe la tecnología suficiente para llevar a cabo todo esto. No es ciencia ficción, estamos hablando del presente; es decir, si no se lleva a la realidad es porque no hay voluntad de ello.

Pero concretemos, ¿cuáles son las primeras medidas que se podrían tomar? Expliquémoslo con un ejemplo. Imaginemos un municipio de 10 000 habitantes —Omtown— del cual, por supuesto, tenemos los datos del censo municipal. La primera idea sería la de crear un portal virtual del municipio (www.omtown.es) en el que cada uno de los censados se pudiera identificar con un nombre de usuario y una contraseña. Una vez logueados en el sitio web correspondiente, tendríamos acceso a un foro en el que cualquier ciudadano del municipio pudiera opinar sobre los temas abiertos (“Pues yo opino que hay que crear una filmoteca dentro de la Casa de la Cultura”). Además los responsables públicos podrían dar sus explicaciones sobre la vida política del municipio, explicar lo votado en cada pleno, comentar sus posturas sobre las decisiones que toman, etc.

Hasta ahora no parece que haya propuesto nada realmente novedoso. Pero démosle otra vuelta de tuerca más. ¿Qué tal si se pudieran someter a referéndum ciertas cuestiones importantes para el municipio? Imaginemos que el Omtown Club de Fútbol, que está en Segunda División B, recibe anualmente 500 000€ en concepto de subvenciones por parte del consistorio. Sin embargo, mucha gente piensa que este dinero es excesivo y que realmente se da tanto porque el presidente del Omtown C.F. es el primo del alcalde. Se podría crear una especie de consulta popular en ese portal web de forma que se preguntara a los residentes de nuestro querido pueblo si está a favor de continuar dando esa subvención, de dar menos o incluso de eliminarla por completo. Obviamente esto habría que hacerlo bien, y no se podría poner la pregunta sin más: habría que realizar una labor informativa al respecto de la cuestión planteada, dando argumentos a favor y en contra del asunto e intentando ofrecer la mayor cantidad posible de información para que la gente pudiera votar en consecuencia.

Todo esto es sólo un ejemplo, pero puede dar una pequeña idea del potencial que tendría una herramienta así. Puede ser inmenso sólo con extrapolarlo a muchas otras cuestiones de mayor calado, incluso de entes de mayor envergadura como CCAA o el Estado. Pero bueno, no se puede comenzar a construir una casa por el tejado, por lo que primero habría que probar el sistema a pequeña escala.

Los beneficios que se conseguirían son evidentes: se crearía una grandísima implicación activa de los ciudadanos en la política, los gobernantes no podrían vivir de espaldas al pueblo durante los cuatro años posteriores a unas elecciones, y en general sería todo mucho más democrático. ¿Delirante? ¿Tal vez utópico? ¿Villuelesco? Juzguen ustedes mismos.